Espejos Alternos / Datos crudos en la titulación

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En ocasiones he oído decir que el cuello de botella de la UNAM es el número de estudiantes titulados anualmente a nivel licenciatura, esta expresión es de llamar la atención. Si uno revisa el Anuario de Educación Superior a nivel licenciatura 2018-2019 del ANUIES, encontrará que ese año en la universidad de la nación egresaron 21,640 y se titularon 14,864, la diferencia entre ambas cifras no es mucha. Sin embargo, si comparamos ambos tópicos con la matricula total de alumnos que es de 137, 847, la expresión tiene razón de ser, tornándose alarmante y de preocupación.

Los números de egresados y titulados dan la sensación de dos realidades distintas y alejadas, las razones de la disparidad de datos son diversas. Analicemos una, la precaria formación ligada a la investigación durante la carrera, que sin duda dificulta mucho la realización de la tesis para un estudiante sin habilidades de razonamiento y abstracción, o sin actitudes y hábitos de disciplina y búsqueda de información.

La universidad debería formar en el alumno al profesional y al investigador, que sepan dar respuesta y alternativas a problemáticas sociales propias del área en que se formó, es por eso que desde el inicio de la carrera se tendría que ligar el proceso formativo no solo a la enseñanza, sino también al ámbito de investigación. Tal vez así, en años posteriores el número de egresados refleje en igual o casi igual cifra el número de titulados, con el fin de acercar más ambas realidades.