Asesorar una Tesis

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A bachelor’s thesis is not only the culmination of the university years, it reflects the school formation from the kindergarten until the presentation of the professional exam.


Por Lorena González Boscó

He dirigido 15 tesis como parte de mis quehaceres docentes dentro de la UNAM, todas ellas de licenciatura, y en su mayoría relacionadas con las  Tecnologías de la Información y la Comunicación de las licenciaturas de Pedagogía, Comunicación y Relaciones Internacionales.

Una tesis de licenciatura, lo digo siempre, no es sólo la culminación de los años universitarios, refleja la formación escolar desde el jardín de niños, hasta la presentación del examen profesional, es entonces, considero: la coronación de esta trayectoria escolar.

Quienes asesoramos tesis, yo diría que somos unos privilegiados, porque los tesistas ven en nosotros el puente que les va a ayudar a concluir esta tarea, y su elección se puede basar en los siguientes criterios : el profe es buena gente, sabe del tema, no me va a abandonar en el proceso, siempre contesta los correos, me escucha. Esto es, digamos: una especie de propuesta de matrimonio entre el tesista y el asesor hasta que el examen profesional los separe.

Cabe  mencionar que asesorar una tesis, no es sólo el trabajo del alumno, el nombre del asesor lo acompaña en la portada  del trabajo, y por ello hay que estar atento en la consecución del trabajo.

Arrancamos la tesis…

Una vez aceptado el compromiso, se acuerda un calendario de trabajo, el cual incluye un diagnóstico preciso del tiempo que el alumno le va a dedicar a esta empresa. Entonces vienen las promesas, que la mayoría de las veces, no se cumplen del todo, y un trabajo que suponía 6 meses se ha convertido en 10 años, por muchas razones que van desde la falta de un interés real por hacer el trabajo hasta la autoconfianza,  pasando por situaciones personales de cualquier índole, que incluso, el trabajo, ya no se realiza.

En lo personal, me sucede, que me entusiasmo casi por todos los temas de mis asesorados, les mando material si lo tengo sobre la cuestión, les presto las tesis que han hecho otros asesorados sobre el tema, se trata de capitalizar lo que se tiene para seguir construyendo conocimiento.

La Tesis: ¿búsqueda de conocimiento o trámite?

Voto siempre por la primera, hacer un trabajo de investigación debe ser un viaje gozoso, pero en ocasiones, no sucede así, porque esta tarea no se resuelve adecuadamente durante el curso de los estudios universitarios. Aún cuando existen asignaturas ex profeso para eso, en las licenciaturas que requieren para su egreso este tipo de trabajo académico,  al momento que egresa el estudiante, no se ha concluído la tesis, ni se tiene el protocolo de investigación, y en algunos casos ni el tema, porque estas asignaturas no fueron bien llevadas por el docente o el alumno no se empeño en hacer su tarea,  entonces esta búsqueda de conocimiento se vuelve un trámite largo o hasta un pendiente de  por vida.

En esta experiencia de asesorar tesis me he encontrado con tesistas que están verdaderamente apasionados por su tema y en menos de un año se titulan, y otros que me han propuesto que les escriba la tesis, así como se lee, porque de su titulación depende la permanencia o ascenso en el trabajo, y aunque parezca que esto debería ser razón suficiente para acelerar el proceso de titulación, simplemente no sucede. Tiempo después me comentan que perdieron el trabajo o el ascenso no llegó, lo que los frustra y desmotiva para reanudar su tesis.

Creo que al final, las tesis se logran cuando existe un genuino desafío intelectual y se tiene seguridad personal para hacerlo, más allá del trámite, connotación que se le da en realidad cuando, a mi parecer, se justifica su falta de realización por razones que no tienen que ver con la búsqueda del conocimiento, y se pretexta, hasta el infinito y más allá, la hechura del escrito en cuestión.

Mi primera vez, gracias Rossi

Empecé a ser docente universitario a finales de la década de los noventas, y por ende me puse en la mira de los alumnos para acompañarlos en su trabajo recepcional, pero pasaron casi ocho años para que alguien me propusiera ser su asesora. Lo confieso, me asuste un poco, y me cuestioné si sería capaz de hacerlo, y le dije a Rossi, mi tesista: es la primera vez. Pero aún así ella confío, y empezó este camino de acompañar, asesorar y motivar a los estudiantes para que logren su objetivo. La satisfacción de verlos titularse, la siento siempre, pero no la puedo explicar.

La primera vez no fue fácil, los asesores somos examinados a la par de los tesistas, si la tesis no va bien, indirectamente somos cuestionados, y aún cuando recuerdo que las correcciones no fueron muchas, tuvimos que darle varias vueltas a la tesis, porque cometimos un error queriendo complacer a todos los sinodales, y eso es imposible.

De esa primera vez aprendí que tenemos que buscar los consensos y los denominadores comunes entre las correcciones, para lograr la aprobación del trabajo. La moraleja entonces, fue: no se corrige la tesis hasta tener la última observación del sínodo.

Las mejores prácticas hasta ahora

He aprendido varias cosas, las cuales las comparto para aquellos que empiezan con está labor:

  • A los tesistas se les debe observar y escuchar atentamente para saber qué es lo que quieren y detectar si realmente es un buen momento para emprender este trabajo, porque para el asesor también implica una inversión importante de tiempo y espacio.
  • Motivar al tesista cuando se empieza a desatender del plan de acción. Ellos son los que proponen los tiempos, y ellos mismos son los que los desvían. Una llamada, un correo pude hacer la diferencia para que regresen al plan, lo cual no debe suceder más de tres veces.
  • Procurar el diálogo constante, cuando el tesista lleva un buen ritmo hay que estar en permanente contacto con él para seguir su avance.
  • La mala redacción, sí el tesista tiene problemas serios con la redacción, mandarlo con un corrector de estilo, no es su función del asesor hacerlo, pero  sí un motivo para abandonar al tesista
  • Abandonar al tesista, cuando se reúne el asesor tres veces con el tesista y no se ndica ningún avance significativo, es una alerta de que el tema no es su prioridad, y le está quitando tiempo al asesor.

Asesorar una tesis, no sólo es un desafío para el estudiante, también lo es para el asesor, es un camino de aprendizaje para ambos.


Lorena González Boscó, es licenciada en Ciencias de la Comunicación, maestra en Relaciones Internacionales, docente del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia de la UNAM, asimismo es Consultora en Comunicación Educativa y Monitoreo de Medios, y productora ejecutiva de Edumanía, el podcast de los educadores.