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La Entrevista. Doctora Rosa del Carmen Flores Macías

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El reloj indica la hora acordada, es tiempo de entrevistar a la Dra. Rosa del Carmen Flores Macías, psicóloga de profesión, maestra en psicología educativa y doctorada en educación. Recientemente jubilada, se desempeño como profesora titular en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, y continúa coordinando el Programa Alcanzando el Éxito en Secundaria, el cual proporciona apoyo a jóvenes con problemas de aprendizaje.

Doctora Flores para comenzar, ¿por qué deserta un estudiante? “Desde mi experiencia en escuelas públicas, en medios donde los estudiantes tienen pocos recursos económicos, podemos decir que son muchas las causas que van cambiando conforme al nivel escolar. Por ejemplo, en el Programa Alcanzando el Éxito en Secundaria, hemos visto que la deserción se relaciona con dificultades al aprender, problemas con la lectoescritura, factores familiares, y económicos, cuestiones vinculadas a recursos del estudiante para tener éxito. Es decir, más allá de la falta de recursos económicos de la familia que los obligan  incorporarse al mercado laboral, resalta la carencia de recursos de los estudiantes como aprendices, tienen una serie de dificultades de las cuales las políticas educativas no se han hecho cargo.Imagen relacionada

Suele pasar que estos chicos enfrentaron problemas con la lectoescritura desde que empezaron la primaria y fueron pasando de año con dificultades, mucho esfuerzo y pocos apoyos. Al llegar a la  adolescencia, que es un periodo difícil, donde las y los alumnos comienzan a confrontar su realidad, a buscar su identidad, si en la escuela se está fracasando, se vuelve un espacio frustrante, donde difícilmente pueden tener éxito, pierden la confianza  en sí mismos incluso algunos empiezan a vincularse con situaciones riesgosas. También es fuente de presión importante dentro de la familia y en la propia escuela para los docentes. Entonces muchos estudiantes con dificultades optan por dejarla y comenzar a trabajar, o dejar la escuela simplemente, esto ocurre en zonas urbanas. Ahora pensemos en zonas rurales, puede ser también un factor los pocos recursos como aprendices con los que cuentan; así como factores económicos fuertes, el hecho de que la familia no tiene los recursos para mantener a un niño en la escuela, aun cuando la escuela es pública y gratuita, siempre hay gastos, a veces es necesario que este niño comience a trabajar para contribuir a la economía de la casa, lo cual es una tristeza.

Por otro lado, tanto en zonas urbanas como rurales he visto que los propios papás no terminaron la secundaria y de alguna manera ya tienen una forma de vida, entonces si al niño no le va bien en la escuela lo ven resignadamente “no es bueno para la escuela, que se venga a trabajar”, porque la escuela no parece ser  un factor de éxito social para este alumno o alumna que tiene dificultades para aprender.

Desde mi experiencia, concluir la secundaria representa un factor de movilidad social, ya que la mayoría de los trabajos con cierta calificación piden como mínimo secundaria, lo que les permite desarrollarse en actividades mejor remuneradas. Sin embargo, no es igual con los estudios universitarios, ya que el mercado laboral ofrece salarios muy precarios para los recién egresados de las universidades.

Ahora, si hablamos del fracaso escolar a nivel medio superior y superior, ya sea porque el estudiante la abandona en algún punto, o porque concluye pero no se titula. Esto se asocia a que el estudiante no desarrolló plenamente sus recursos como aprendiz.

Imagen relacionadaDoctora ¿de qué forma la deserción escolar afecta al sistema educativo?  Me quedo pensando si es así o el sistema afecta a la deserción. Creo que cada niño que deserta de la escuela es un fracaso para el sistema escolar, el cual debió evitarse con políticas educativas adecuadas. Más allá de pensar que se convierte en una cifra para el sistema escolar hay que pensar en las implicaciones.

Si lo analizamos, para  la familia y para el propio niño significa una frustración. Conozco de casos de persona adultas que ven la deserción con cierta desesperanza, que no concluyeron la escuela porque tuvieron problemas para aprender a leer y escribir desde muy temprana edad y la escuela no los apoyó. No es agradable saber de estos casos en que la gente piensa que el problema fue de ellos y no del sistema educativo.

Ya sea que el sistema educativo hace al individuo o el individuo al sistema educativo, el fracaso escolar significa pérdida de inversión del país, pérdida social y una pérdida personal.

Con lo anterior, ¿considera que las políticas educativas implementadas no han sido las adecuadas para reducir la deserción? Creo que sí son adecuadas pero no suficientes. Analizar lo que funciona en cada nivel, por ejemplo, tenemos alumnos de licenciatura que tienen muchas dificultades para comprender los textos de su carrera, antes que un curso remedial habría que pensar en apoyarlo en el desarrollo de su competencia lectora.

La mejor medida es la prevención, no esperar hasta que el niño esté por abandonar la escuela y la  situación lo rebase. Actuar desde los primeros años, primero o segundo de primaria, implementar programas que atiendan las necesidades específicas de los estudiantes tanto como aprendiz como a nivel socioeconómico. Para atender el problema económico, las becas son una buena opción, parcialmente. Pero qué pasa si el chico tiene problemas para aprender, debería de haber un programa inserto en la escuela que le diera este apoyo. Es decir, implementar una política educativa que considere los  aspectos social, familiar, económico, etc. para articular todos los esfuerzos a favor de que este niño termine la primaria, después la secundaria y sucesivamente. Dar seguimiento real a los casos y que la propia escuela responda a las necesidades de los estudiantes. La escuela debería de proveer de buenos recursos para desempeñarnos de manera autónoma al aprender, sin esto los apoyos adicionales no serán suficientes.

¿Se podría decir que de alguna forma la escuela como institución provoca deserción porque el alumno no cree en su capacidad para aprender? Creo que es un problema en la cultura de la escuela, estamos acostumbrados a ser pasivos en nuestro propio aprendizaje, nos habituamos al siéntate, escucha y calla. Estas formas de aprender te vuelven dependiente de la autoridad aunado al hecho de creer que la autoridad es incuestionable. Esto mismo le pasa al docente, reproduce el esquema que está viviendo, principalmente en educación básica.

Tendríamos que reformular la idea de lo que significa aprender, no es acumular información, es mucho más que eso. Aprender significa volverse autónomo, sentirse capaz de aprender. Esto es una cuestión que implica atender procesos cognoscitivos pero también aspectos socioafectivos. Se requiere devolver al aprendiz su responsabilidad por aprender, creer en su propio potencial, fomentar la idea de que puede aprender por su cuenta, en colaboración con otros, que tome conciencia de que es capaz de desarrollar sus propias herramientas para aprender. Una parte fundamental de todos los que estamos involucrados en la educación es buscar bases teóricas y metodológicas bien fundamentadas que nos ayuden a guiar a los estudiantes, hay que reconocer que la educación para la autonomía es un proceso complejo, pero no imposible.

Para concluir la Dra. Flores nos invita a detener esta bulimia intelectual en la que se mete a los estudiantes, el “acumulo informacion y después la arrojo” aunque no sepa qué significa, cuál es su relevancia o para qué me sirve en mi vida, apoyarlos para que se transformen  en aprendices reflexivos, analíticos, conscientes de sí mismos y autocríticos.

Alejandra Vanegas