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Tesis o no tesis, ahí está el detalle

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The thesis as the reception document for obtaining an academic degree goes beyond just being a requirement, implies the possibility of generating knowledge for the development of society and the acquisition of skills of the candidate.


Por José Daniel Guerrero Gálvez

En noviembre, en un Congreso de Ingenieros Civiles, Carlos Slim declaró lo siguiente:

Cuando un alumno acaba su carrera, sale y está listo para trabajar… lo ponen a hacer una tesis y un examen profesional. Ya acabó la carrera, cuatro años, ya lo examinaron durante cuatro años, ya qué más le examinan (El Financiero, 27 de noviembre de 2019).

Por supuesto, la nota no se hizo esperar desde la noche de ese día y en los titulares al día siguiente pero ¿por qué lo dijo? Analicemos el contexto económico mexicano primero. En los últimos años, mucho más evidente desde 1988, México comienza a emigrar hacia un modelo neoliberal donde las políticas económicas implicaban un cambio, este se inclinó por la mano de obra barata. Este tipo de trabajo requiere que el empleado no tenga un conocimiento muy elevado, es decir, un nivel de técnico, no de bachillerato sino de secundaria siendo más que suficiente para ello, por eso en una entrevista a la Dra. Rosa del Carmen Flores menciona que la movilidad social se presenta al terminar la secundaria en detrimento de los siguientes niveles educativos siendo en éstos la remuneración más precaria (Vanegas, Marzo 3, 2019).

En un escenario así, por supuesto las palabras del Señor Slim son adecuadas si se piensa que el país siga en esta condición y que para los más ricos es un gran negocio porque las utilidades se incrementan a costa de los bajos salarios, por eso muchas compañías invierten en países con estás características para poder incrementar sus ganancias, práctica que se ha denunciado como un tipo de esclavitud. A pesar de esto, las instituciones públicas mantienen la forma de titulación a pesar de las declaraciones mencionadas y el escenario descrito, aunque algunas, principalmente en las privadas, omiten esta modalidad con el fin, ya sea para crear un mercado cautivo ofreciendo el siguiente nivel académico o para facilitar la inserción al mercado laboral bajo las políticas económicas mencionadas.

En un contexto diferente, la tesis toma un rol distinto, en la formación y no en la capacitación. La razón, a través de este documento se produce conocimiento y éste a su vez implica desarrollo, no solo tecnológico sino también social. Los países desarrollados lo saben, los desarrollos tecnológicos y sociales es por la investigación vertidas en documentos llamados tesis presentándose en diferentes momentos, particularmente en los niveles superiores de educación donde se evidencian más. Por ejemplo en el repositorio del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) alberga tesis de Licenciatura (bachelor’s degree), Maestría (Master Degree) y Doctorado (PhD).

Hay más instituciones donde la tesis toma una importancia en la formación del alumno que determina mucho en desarrollar habilidades de investigación, la justificación de los conocimientos necesarios y suficientes para el ejercicio de la profesión en la vida laboral, la generación de nuevo conocimiento como se mencionó anteriormente y desde lo social, en la idea que se expuso anteriormente, la diferencia entre políticas de mano de obra barata y políticas de desarrollo, entre la investigación y lo operativo, entre el desarrollo y el retroceso en todos los ámbitos de la sociedad.

José Daniel Guerrero Gálvez es estudiante de pedagogía en proceso de titulación en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM), administrador de un centro de datos, programador y promotor del software libre.

En busca de Prometeo / El consumo en la sociedad

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A finales del Siglo XIX, a causa de la Revolución Industrial, principalmente en su segunda etapa (1880-1914) aparece un fenómeno social que se le conoce como la sociedad del consumo. Este concepto determina lo que ha establecido el ritmo de nuestras sociedades actuales: el consumo masivo de bienes y servicios; la otra, la producción masiva. Ambas, en una lógica desequilibrada más inclinada por la oferta que por la demanda.

En términos prácticos, esto ha producido que la tecnología se desarrolle de manera exponencial para lograr las máximas ganancias y el enriquecimiento desmedido, objetivo primordial del capitalismo en su última fase, el globalizador. Se puede apreciar en la obsolencia programada de los productos, los cambios de equipo celulares cada cierto periodo de tiempo determinado por contratos comerciales, en el fetiche del dinero donde el crédito es un mecanismo de intercambio no de productos sino moneda.

La tecnología tiene un papel importante en todo esto. Por eso, las opiniones alrededor de estas suelen ser diversas desde su aceptación incondicional hasta nombrarla en todo sentido el mal supremo de la humanidad. Pero, es importante reflexionar que en realidad no es la tecnología la causante porque quien la usa no es más que el ser humano, de nada sirve transferir la responsabilidad a lo que evidentemente es un producto de él mismo. No hay dioses mitológicos que ahora nos salven, la deuda y la obligación es de nosotros en temas que se relacionan con lo expuesto: el calentamiento global, la basura electrónica, los desechos sólidos, entre más. Pareciera que ahora se lucha con lo mismo que generó bienestar a la humanidad, con la industrialización pero no es así, el combate está en su forma e intención.

Hoy, hay mucho que reflexionar en estas nuevas condiciones, en un mundo donde la tecnología predomina y con la irracionalidad de su uso, nos deshumaniza, algo que tal vez, desde el mismo mito griego, Prometeo no aceptaría.