“Puedo ser libre”: la experiencia de ser homeschooler

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por Gil Gómez Lara

Educar desde casa, se ha convertido en uno de los temas triviales entre las distintas atmósferas de discusión educativa. Con muchos mitos, creencias y prejuicios a su alrededor, hoy día se posiciona como una alternativa de enseñanza con formas de vida que merecen ser mencionadas.

Cuando ingresó a la primaria, Sacha, de seis años, vivió una de esas tantas experiencias desafortunadas que enfrentan muchos infantes cuando acuden a la escuela: el  bullying.

Ante el desinterés de las autoridades de la institución educativa a la que asistía y la preocupación por los peligros a los que su hijo estaba expuesto, Martha y Miguel, padres de Sacha, se vieron obligados a tomar una decisión que cambiaría rotundamente el curso de su vida cotidiana.

Buscando la solución

Martha, una madre de incansable espíritu investigador, no se detuvo hasta encontrar una alternativa que significara su interés no solo por proteger a su hijo, sino que, además, en sustancia fuera efectiva para él.

En su búsqueda, conoció a Laura Castellaro, fundadora de la comunidad ALAS, con quien encontró respuestas valiosas a sus preguntas acerca de la educación desde casa.

-Probaremos tres meses- le dijo su esposo a Martha, sin embargo, ella argumentó que era necesario comprometerse al menos un año para poder ver resultados importantes para toda la familia. Fue así como el homeschooling llegó al hogar de Sacha para no soltarlo nunca.

El diálogo entre Miguel y Martha fue decisivo para lograr adaptarse y afianzarse en un nuevo sistema educativo y de vida que para ella debía involucrar incondicionalmente a ambos; un trabajo de dos y sin expectativas.

Lo nuevos retos no fueron fáciles, Martha tuvo que abandonar su trabajo para poder dedicarse a la educación de Sacha. Fue necesario estar dispuestos a sacrificar comodidades, a ajustar el presupuesto familiar y enfocar mis esfuerzos. Además, el rechazo familiar y de amistades, fueron adversidades que tuvieron que sortear ella y su esposo con una sola convicción: Mi hijo va a estar tranquilo, sano y punto.

Lo legalmente humano

En México, el artículo 3° de la Constitución Política, expresa que el Estado mexicano debe proveer educación gratuita de nivel básico; que este y el nivel medio superior son obligatorios y a pesar de que hay algunos compromisos para los padres, el carácter de obligatoriedad está mayormente orientado a la provisión gubernamental.

Lo anterior no exime las responsabilidades para los tutores de menores en edad escolar, sin embargo, no existe sanción alguna si deciden no educar a sus hijos en el sistema legal tradicional. Martha tuvo que explicar esto a las autoridades del Sistema Nacional de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) cuando fue acusada por familiares donde causó buenas impresiones por el trabajo realizado con Sacha.

“Aprendo con él”

Martha es también una cibernauta y activista que, desde su trinchera, ha aportado mucha información acerca del homeschooling, creando así la comunidad ABP sustenta, lo que le ha permitido asesorar a otros padres de familia para integrarse al sistema de educación en casa y sin escuela: dicho así por ella pues no se trata de llevar la escuela a la casa, sino tomar la responsabilidad total de educar permanentemente a los hijos desescolarizando los límites de enseñanza para ellos.

Esta comunidad ha permitido que Sacha, quien está por cumplir once años, además de sus amigos cercanos en Xalapa, pueda tener muchos más amigos con quienes convive a través de los medios de comunicación digitales, supervisados por sus padres, quienes han conseguido integrar las nuevas tecnologías de la información en la enseñanza y aprendizaje cotidiano de sus hijos.

Consciente de que hoy en día, un título no asegura movilidad social, Martha procura enseñar a su hijo todos los días herramientas cognitivas que lo lleven a probar soluciones para hacer frente a problemas comunes. Habilidades que lo preparen para la vida futura, más allá del futuro exclusivamente académico.

Ella ha tenido que aprender a prepararse constantemente, para quien la disposición para aprender es imprescindible en el proceso de desarrollo educativo de Sacha. –He leído mucho a los teóricos de la educación. No son vacaciones permanentes sino trabajo permanente- menciona.

Expresa que enseñar desde casa, reforzó los lazos familiares. Comen juntos, conviven las tardes y fines de semana enfocados en su familia y no en las tareas que dejaban en la escuela, las cuales a veces eran causa de estrés y discusión en casa.

Han pasado casi cinco años desde que Miguel y Martha son responsables directos de la educación de Sacha, quien quiere convertirse en gamer profesional y que ha recibido todo el apoyo de sus padres.

En días próximos, se mudarán a una comunidad rural en el estado de Veracruz, donde Sacha ya planea tener una granja y donde también habrá otras oportunidades de aprendizaje para continuar aprendiendo de sus padres, quienes ven en cada experiencia diaria un escenario educativo para él.

-Analiza tu situación familiar. Si no disfrutas esto, de convivir todo el día con tus hijos, esto no es para ti… yo lo dejo ser- son las palabras de una madre que ha acompañado el crecimiento de su hijo, quien alguna vez construyó una celda solar y que al preguntarle sobre qué considera él lo mejor de ser educado desde casa afirma: lo mejor es que puedo ser libre.

 

Referencias


Gil Gómez Lara, Estudiante de Lic. en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM