Mitos y verdades en torno al homeschooling

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There are many myths about education in the home, it is necessary to clarify them to have a broad view on this educational modality.

Por Abir Valeria Hernández Arfa

Desde tiempos remotos, la educación ha tomado múltiples vertientes que han dado pie a diversas prácticas en las que hoy podemos inmiscuirnos. El concepto que aquí nos interesa es el de homeschooling y las creencias en torno a este.

Si bien es cierto, este camino no es fácil en muchos países, por ejemplo, en el caso de México hay vacíos legales al respecto que desembocan en problemas de regularización y de certificación gubernamental; por otro lado, en Estados Unidos ciertos estados tienen artículos y opciones en torno a esta práctica.

Sin entrar en materia legal y metodológica, se hablará de tres grandes mitos que existen alrededor de los niños que son educados en casa, confiriéndole mayor importancia a la perspectiva de aquellos padres y docentes que no comparten esta forma de enseñanza así como también de los saberes de aquellos que la practican.

Mito #1: ‘’Los niños que son educados en casa no tienen el mismo nivel que sus pares que sí asisten a la escuela’’

Este pensamiento nace desde la idea de que no todos los padres que enseñan a sus hijos desde casa cuentan con un grado que avale su experticia en la enseñanza de conocimientos generales, así como que la supresión del entorno académico son factores que se correlacionan directamente con el desempeño integral del niño.

Para la sorpresa de muchos, la realidad es otra, ya que gracias a investigaciones hechas por parte del Instituto Nacional de Investigación de Educación en el Hogar (NHERI, por sus siglas en inglés) apuntan que los percentiles en pruebas estandarizadas de los niños que son educados en casa son entre 15 y 30 puntos más altos que los que asisten a escuelas públicas, y que además no tiene relación alguna con el nivel de estudios que tengan sus padres, si estos cuentan o no con certificación que los avale como profesores o con el ingreso económico percibido (Ray, 2016).

Foto: FEE, Bryan Caplan

Mito #2: ‘’El homeschooling es causante de una desadaptación social’’

Este mito se cuece bajo una mirada en la cual los niños necesitan habilidades especiales para funcionar y pertenecer a la sociedad en la que viven. Muchas personas aseguran que mantienen a estos niños encapsulados y aislados del mundo real, negándoles el acceso a la interacción social y educacional.

Como menciona Romanowski (2006), este estereotipo asegura que los niños se levantan a las 9 de la mañana y abren sus libros hasta las 4 de la tarde todos los días, lo que les restringe el acercamiento a su mundo exterior, sin embargo la situación real es otra: tal como lo comentan personas exteriores a esta práctica, los padres de estos niños conocen los riesgos de no exponer a sus hijos a un contacto social con sus pares, por lo que generalmente estos niños asisten a actividades deportivas y culturales, en donde no solo interactúan con sus iguales sino también con adultos y personas mayores. Según Ray (1999, citado en Romanowski, 2006) los niños educados en casa asisten a dos actividades o más en un 98 por ciento de los casos. También es importante reconocer que asumir que la escuela es el único espacio formal en donde los niños pueden adquirir conocimientos y experiencias no refleja las facilidades con las que contamos como sociedad actualmente.

Foto: Matter education

Mito #3: ‘’Sólo las personas ortodoxas aplican esta práctica de enseñanza desde el hogar’’

Con frecuencia se cree que las familias  que son creyentes de alguna religión o con prácticas ortodoxas tienden a educar a sus hijos bajo los mismos valores y conocimientos que han sido parte de generaciones pasadas con el fin de protegerlos del mundo exterior.

A diferencia de cómo se percibe, el movimiento del homeschooling nació de un movimiento liberal en pro de una educación libre y no conservadora.

En contraste con la idea anterior, los padres conservadores no son los únicos que optan  por empezar a educar a los niños en casa, existen múltiples razones tales como:  la individualización de la enseñanza para cada niño,  uso de más estrategias pedagógicas que las aplicadas típicamente en escuelas, fomento de una relación más estrecha entre padres, hijos y hermanos, proveer un ambiente libre de abusos, violencia y riesgos físicos,  permitirle el acceso a los niños que  tienen alguna discapacidad y por ende no pueden asistir a una escuela regular.

Foto: Parents homeschooling, Regina Caeli

Conclusión

Tras haber expuesto estos puntos de vista con sus correspondientes justificaciones, es necesario recalcar que la educación de los niños debe caer principalmente en manos de los padres, por lo que ellos están en todo su derecho de decidir qué es lo más conveniente  dadas las complejidades de cada niño.

Por último,  creo que es una manera  de abordar las problemáticas de manera más personalizada, teniendo en cuenta que nuestro principal objetivo debe ser el de brindar  la mejor  alternativa que  maximice el potencial de  los niños.

Fuentes de consulta
Abraham, S. D. (2016) Experiencias y significados del homeschooling en México: la voz de los padres de familia. Universidad Nacional Autónoma de México: TESIUNAM
Ray, B. (2015) Research facts on homeschooling. National Home Education Research Institute (NHERI)
Romanowski, M. H. (2006). Revisiting the Common Myths about Homeschooling. The Clearing House: A Journal of Educational Strategies, Issues and Ideas, 79(3), 125–129.

Abir Valeria Hernández Arfa, estudiante de la licenciatura en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México, campus Ciudad Universitaria.