Columna / En busca de Prometeo – Tecnologías de la palabra

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Regularmente, la tecnología se piensa como máquinas, herramientas o cualquier dispositivo físico para transformar la naturaleza pero existen aspectos implícitos alrededor de esta donde se pierde lo tangible. Eso se puede observar en la misma definición de tecnología, como un “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico” (DLE, 2014), aunque en la práctica no es totalmente cierto, ya que comienza su gestación a través de un conocimiento empírico y no científico. Razón por las que hay tecnologías que no parecen tales sino como algo inherente a la naturaleza humana, una de ellas es la escritura.

Walter J. Ong (1997) indica con precisión por qué la oralidad y la escritura son tecnologías de la palabra; esa misma idea la comparten Derry y Williams (2002) en su Historia de la Tecnología, particularmente como una tecnología de los procedimientos de registro donde el lenguaje, la escritura, la imprenta y la fotografía son pasos dentro de esta. Por otra parte, la lingüística se consolidó como ciencia en el Siglo XIX, se comenzó a especular la naturaleza del lenguaje a partir de los presocráticos, cuatro siglos antes de Cristo y es evidente que para eso, la madurez del lenguaje tenía ya el desarrollo suficiente para la abstracción y por supuesto, los primeros indicios de palabras-signos datan cuatro milenios también antes de Cristo, lo que confirma que la ciencia en sí no es generadora de tecnología sino que la valida y potencia.

Así se intuye lo anterior, desde el hogar donde comienza la educación, de las capacidades humanas para el lenguaje con los cinco sentidos a través de la lectura y escritura, implícitamente si se carece de uno o más de estos utilizando un lenguaje a señas, Braille, sonido, incluso TIC utilizando una IA (Inteligencia Artíficial) como el asistente de voz (Assistive Context-Aware Toolkit: ACAT) el cual es Software Libre y de Código Abierto (FOSS: Free and Open-Source Software), que utilizó Stephen Hawking durante gran parte de su vida hasta su muerte. Indudable, también desde una perspectiva tecnológica, la educación empieza en casa.