Los Maestros Misioneros y el proyecto Vasconcelista

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Imagen: Los maestros misioneros (2016). Aprendo para enseñar… enseño para VIVIR. https://www.isabelaraiza.com/2016/10/los-maestros-misioneros.html


One of the greatest contributions of Vasconcelos was the training of missionary teachers, who acted as mediators between the indigenous people and the government, although they did not have a defined pedagogical model, they did enjoy a certain freedom to adapt to the needs of the community.


Por Diana Jaid Martínez Navarro

Después de una década de lucha armada, en 1921, José Vasconcelos promovió una reforma educativa, fundó la Secretaría de Educación Pública (SEP) y creó tres departamentos:

  1. Escuelas (para construir y organizar centros de todos los niveles y modalidades),
  2. Bibliotecas (ambulantes y con libros clásicos para niños y jóvenes del centro e interior del país)
  3. Bellas artes (arte popular en pintura, teatro, música, etc.).

Teniendo como fin una educación integral, patriota y mestiza, se combatió el analfabetismo con campañas de alfabetización y Misiones Culturales, protagonizadas por maestros rurales y maestros misioneros. Desde las Casas del Pueblo se pretendía erradicar en los indígenas y campesinos el fanatismo religioso, los hábitos “viciosos” y el descuido corporal y doméstico (Gamboa, 2009).

En 1923 se expidió el Plan de las Misiones Federales de Educación, donde se establecieron funciones del maestro ambulante y los cursos para formarlo. En las escuelas normales rurales, los cursos debían durar mes y medio a realizarse en periodos vacacionales para no interrumpir el calendario escolar oficial, pero se proponía a los misioneros que tomaran el mes programado para cursos de actualización y una o dos semanas de las vacaciones de los profesores (Gamboa, 2009). Desde la Dirección de Misiones Culturales se implementó una útil propaganda de orden cultural e higiénico hacia las comunidades en que dichas misiones trabajaban. Por un lado, el propósito de las misiones era capacitar y proporcionar conocimientos para alfabetizar y mejorar económica, social y culturalmente a las comunidades; por el otro, las misiones construyeron centros educativos itinerantes que se establecieron por un año en regiones rurales, aunque se podían extender hasta tres períodos si la comunidad lo permitía; se caracterizaban por su flexibilidad de horarios, planes de trabajo, cursos y servicios que otorgaban a los alumnos y a la comunidad.

Vasconcelos (2011) proyectó la formación de maestros misioneros a semejanza de los primeros evangelizadores novohispanos que enseñaron a los indios para dominarlos ideológicamente e integrarlos a una nueva cultura en la que podían alcanzar, desde una vieja tesis católica española, a una relativa igualdad de los hombres ante Dios. Según el texto José́ Vasconcelos: Los años del águila (Fell, 2019), se determina que los misioneros vasconcelistas debían residir en localidades carentes de escuelas y con una importante proporción de indígenas; además, debían reclutar y formar a jóvenes capaces de impartir a sus ciudadanos, rudimentos de enseñanza primaria. Al maestro ambulante le tomaba de dos a tres meses para prepararse y contaba con tres grupos integrados en una comunidad escolar: en el primer grupo estaban los que terminaron la primaria y querían enseñar localmente, con ello, la tarea del maestro era prepararlos para asumir esta tarea; en el segundo grupo estaban los que sabían leer y escribir, pero debían aprender higiene y moralidad; en el tercer grupo estaban los que no sabían leer ni escribir y debían ser alfabetizados (Galván, 1985).

Proyectándose así la educación se buscaba integrar la nación con una identidad propia. Retomando su tarea principal los maestros ambulantes debían preparar, en el menor tiempo posible, a los alumnos-maestros que volverían a sus lugares de origen a enseñar (Castillo, 2010). El Departamento de Cultura Indígena elaboró su reglamento en 1922, donde se asume que los objetivos de los misioneros serían “desanalfabetizar las razas indígenas de la República” (Fell, 2009); es decir, enseñarles el castellano para fines prácticos y relativamente inclusivos para moralizar, conservar y perfeccionar sus industrias nativas, principalmente la agrícola, además, debía ser un líder, ejemplar y modesto, más no un encargado de sancionar a sus subordinados o un simple fundador de escuelas (Fell, 2009). Al inicio, se planearon 100 misiones en total y para 1922 se contaba con 77 maestros misioneros, número que seguiría creciendo.

Los maestros misioneros vigilaban el funcionamiento de las Casas del Pueblo en la región donde se instalasen, enseñaron a través de conferencias, fusionaron la escuela rural y la escuela indígena, identificaron problemas sociales e informaban a través de tres documentos: uno general, donde describía su zona de trabajo, el número de habitantes, su “raza”, la lengua dominante, el clima, el porcentaje de analfabetos, la cantidad y tipo de escuelas; un segundo informe especial, donde describían a la población indígena; y el tercero, donde se daba cuenta mensualmente de las escuelas fundadas, visitadas y clausuradas (Fell, 2009). Los maestros rurales también entregaban un cuadro estadístico donde aparecían las tasas de asistencia escolar e información sobre terrenos anexos a la comunidad.

Los misioneros fungieron como mediadores entre los pueblos indígenas y el gobierno, no poseían un modelo pedagógico definido y gozaban de cierta libertad para acoplarse a las necesidades de la comunidad. En cambio, el maestro rural poseía un modelo pedagógico propio y aplicado a sus educandos, conocía la comunidad a profundidad y desarrollaba sus métodos de manera más efectiva en la extensa población a la que enseñaba.

Caracterizado por su rica variedad cultural indígena, Vasconcelos formó maestros para educar al México multicultural, estableciendo los pilares educativos que hoy permanecen. Una de sus más grandes aportaciones son los maestros misioneros, los cuales enfrentaron, tras la salida de Vasconcelos, el embate de facciones conservadoras y duros recortes presupuestarios. Muchas de las ideas del fundador de la SEP no se pudieron llevar a cabo por tiempo o simplemente fracasaron, porque fue una carrera a contrarreloj cuyo ambicioso objetivo era imposible de realizarse de la noche a la mañana. Aún así, es indudable que este proyecto debe valorarse cada que se pretenda diseñar una reforma para la educación popular mexicana.

Referencias

  • Castillo, B y Luna, M. (2010). Nuevos retos del profesor de Misiones culturales hacia la formación en competencias. Revista Cinzontle, 25-29. http://revistas.ujat.mx/index.php/Cinzontle/article/viewFile/2282/1809  
  • Fell, C. (2009). José́ Vasconcelos: Los años del águila. Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Galván, L. E. (1985). Los maestros y la educación pública en México. Un estudio histórico. Colección Miguel Othón de Mendizábal.
  • Gamboa, J. (2009). Los primeros pasos de las Misiones Culturales y sus huellas en la educación rural de San Luis Potosí, 1923-1932. [Tesis de Maestría, El Colegio de San Luis]. https://biblio.colsan.edu.mx/tesis/GamboaHerreraJonatanIgnacio.pdf
  • Vasconcelos, J. (2011). La creación de la Secretaría de Educación Pública. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revolucione de México.

Diana Jaid Martínez Navarro es estudiante de séptimo semestre de la licenciatura en Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM.