Entrevista / La Historia da cuerpo y saber a nuestra cultura: Alejandra Lafuente Alarcón

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Every pedagogue has to study the history of his discipline, as in all the cases of the different professions, we must always resort to their history in order to structure our knowledge and find similarities, differences to reach our own conclusion.


Por Kuchkabal

Cuando se elige, por algún camino, ir por la educación es indispensable revisar la Historia de la misma para advertir los encuentros y desencuentros con las prácticas educativas del pasado y así mejorar las presentes. La Historia, nos permite mirar las imperfecciones de aquello que podemos perfeccionar para ser mejores, por ello en Kuchkabal nos detuvimos en esta parada para preguntar las direcciones, y en este caso fue a la profesora Alejandra Lafuente Alarcón especialista en el tema.

Lafuente Alarcón es licenciada en Historia, egresada de la Maestría en Historia de México y Diplomada en Educación Abierta y a Distancia por la UNAM, profesora del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Nuestra charla giró en torno al abordaje de la historia de la educación, así como al proceso de aprendizaje de esta disciplina, y el papel del historiador en el presente con miras a futuro.

A simple vista parece claro el objetivo de abordar la Historia de la Educación en México, que es hacer conscientes a los individuos de que son parte del gran relato de la historia humana, cuyo proceso dio inicio hace miles de años. Sin embargo, la profesora Lafuente destaca la importancia para el pedagogo y otros profesionistas.

Por qué y para qué abordar la Historia de la Educación en México, lo podemos contestar en un solo enunciado: todo pedagogo tiene que estudiar la historia de su disciplina, como en todos los casos de las diferentes profesiones, siempre hay que recurrir a la historia de ellas para ir estructurando nuestro conocimiento y encontrar semejanzas, diferencias y llegar a “nuestra propia conclusión”, será la única forma en que comprendamos cuán importante es saber cómo se han articulado a través del tiempo, cada una de las etapas del conocimiento histórico de la disciplina.

¿Por qué desde nuestras propias conclusiones, si de antemano grandes pensadores y pedagogos nos han mostrado el camino? Aunque ellos nos has brindado grandes descubrimientos y han andado el camino, es necesario que los estudiantes formen un criterio propio de todos los elementos históricos que van encontrando en el devenir de su carrera.

La Educación tiene una relación directa con la cultura, la política, la economía y la religión, pues cada una va a hacer uso de la historia de la educación según sus propias necesidades.

La historia da cuerpo y saber a la cultura, te explica y desmenuza los hechos culturales, para conocer su relación con el presente.

No digamos en la política, cada gobierno hace una interpretación de la educación según sus intereses para gobernar, toman la historia de la educación haciendo los cambios que consideran útiles para sustentar su poder.

Como en la política, la economía se interpreta según el contexto histórico que se quiere analizar; la educación es una fuente de poder económico muy apreciada o la justificación del fracaso de los planes educativos, “pues no hay dinero”…

Y la religión…ese es un tema muy importante, si consideramos que durante muchos siglos la religión fue sinónimo de educación (cristianismo). Las grandes discusiones entre Iglesia y Estado, por sentirse dueños de la educación, han sido tópico de historia de la educación la que nos ha ido abriendo el pensamiento hacia los grandes cambios que sucedieron en nuestro país. Se tiene que analizar, y es muy importante, dentro del contexto histórico general y dentro de la historia de la educación para ubicar y entender, más o menos, cómo se fue desarrollando cada etapa educativa.

El objetivo actual de la enseñanza de la Historia a todos niveles supone un análisis de la sociedad, de modo que se eduque a ciudadanos libres y con capacidad para tener un criterio propio sobre los problemas sociales de nuestro tiempo ¿el currículum que plantea el Sistema Educativo Mexicano permite alcanzar el objetivo?

Si analizamos cada una de las etapas históricas con respecto al objetivo, este también ha ido cambiando, desde el vasallaje hasta lograr un ciudadano libre, y quizás lo podamos contestar dentro de algunos años cuando se recojan los frutos de ese currículum.

Por ahora un ciudadano libre, ¿desde qué punto de vista y desde cuál forma de gobierno? El contexto histórico va cambiando, pero ese ciudadano ¿cumplirá con lo que establezca el gobierno en turno? La libertad de pensar está condicionada a las pautas que el Estado necesite para sostenerse.

Convencer al “ciudadano libre” que lo que ofrece ese régimen es ser “libre”, es uno de los objetivos más importantes que tiene que lograr cualquier gobierno. Carlos Pereyra señala que “…todo discurso histórico interviene (se inscribe) en una determinada realidad social donde es más o menos útil para las diferentes fuerzas en pugna…”[1]

Entonces, si el objetivo no es alcanzable cien por ciento, ¿qué tipo de contenidos históricos deberían incluirse en los procesos de aprendizaje?

Buscar, seleccionar, o al menos intentar utilizar textos lo más neutros posible, cosa bastante difícil pues cada historiador interpreta los hechos de acuerdo al grupo o ideología que estudia. Al menos proporcionar lecturas de dos historiadores que hablen del mismo hecho pero cada uno desde su trinchera, ahí quedará, entonces, una forma de analizar para el estudiante y sacar su propia opinión.

Aquí cito unas líneas seleccionadas del libro Historia ¿Para qué?[2] que creo que redondean en parte la pregunta y la respuesta:

¿Para qué la historia? Solo para atender las urgencias y preguntas del presente, ¿las resolvería?; para afianzar, construir o inventar una identidad, muy utilizado con ese objetivo, ¿lo lograría?, para fundar las legitimidades del poder, solicitado ampliamente por los gobiernos para legitimarse, ¿lo hace?; para imponer o negar la versión de los vencedores o para rescatar la de los vencidos, dependerá de qué lado se cuente la historia…

De acuerdo con Lafuente Alarcón, la Historia para enseñarse de modo que se entienda el significado, la implicación y el impacto de los acontecimientos históricos, tiene que realizarse con conocimiento y pasión por la historia.

Transmitir al estudiante esos sentimientos, que entienda o al menos lo intente, que la historia es un camino para conocer y entender el presente, no para resolverlo pues cada hecho se desarrolla en un contexto diferente, pero sí para darle seguimiento a través del tiempo.

Lo que implica cada hecho histórico dentro del devenir del tiempo, qué significó en el momento en el que sucedió, que implicó para la humanidad, cuál fue el impacto de las decisiones que se tomaron, qué resultó…en fin seguir el hilo desde lo más lejano a la actualidad, hasta donde sea posible.

Validar las interpretaciones históricas y descartar posiciones engañosas parece una faena difícil de conseguir, asegura la profesora, porque aparecerá nuevamente la posición, la ideología, la interpretación que el historiador dará a cada hecho histórico.

El lector es también un interprete de esa lectura, buscará el texto y el autor que más le convenza, sin importar si es o no engañoso ya que el lector lo da por legítimo, pues está de acuerdo con él.

Uno como profesor tiene que ofrecer lecturas que tengan opiniones, incluso opuestas, para al menos dejar en el estudiante la duda…

Frente al desplazamiento de la historia hacia la contemporaneidad la labor del historiador ha cambiado de modo que se hace necesario promover una historia completa, es decir desde el origen del suceso hasta su efecto en lo contemporáneo.

En lo personal, el observar el fenómeno educativo, por ejemplo, desde lo contemporáneo solamente le da una interpretación parcial y limitada, ya que el desarrollo de la educación y, no olvidemos a la pedagogía, tiene su inicio no en lo contemporáneo, sino en su desarrollo a través del tiempo que te lleva a una reflexión más profunda del hecho educativo.

Por último quisimos saber ¿cuál es el papel del historiador en esta época en la que diversos grupos pugnan por incorporar sus memorias e imprimir su versión del pasado en la historia de nuestro país?

En todos los tiempos ha sido igual, la historia la escribe el vencedor, el que tiene el poder e impone su criterio y necesidad de transmitir los “bueno de su gobierno y lo malo del otro”.  Incluso el historiador se verá inmerso en esa vorágine que es la interpretación del pasado de acuerdo con la ideología y pensamiento del que ostenta el poder en ese momento.

¿Cuál será el papel del historiador? seguir su línea, su propia interpretación de la historia, que después de muchos años de estudiar esos fenómenos, ya sabrá cómo evadir los embates del Tlatoani en turno…

Desde el primer día de esta apuesta editorial Alejandra Lafuente ha estado con nosotros  como seguidora, crítica y promotora de este proyecto, siendo madrina de Kuchkabal. Nuestro agradecimiento y reconocimiento por estar siempre para nosotros, y compartir sus saberes con nuestros lectores. 

 

[1] Pereyra Carlos, en: Historia ¿Para qué? Siglo XXI Editores, México, 1991. p.13

[2] Historia ¿Para qué? Siglo XXI Editores, México, 1991.