Educar-nos / Discriminación de ayer y hoy

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En cada aspecto de la vida cotidiana observamos actos de discriminación, ya sea por género, situación económica, ideología o preferencias políticas. Desafortunadamente el ámbito educativo no es la excepción, de ello existen diversos ejemplos a lo largo de la historia.

En el caso de la Educación en México, si bien con la existencia del Calmécac, donde estudiaba la nobleza; al Telpochcalli asistían el resto de los niños, quienes además tenían que apoyar en las labores de la familia, así como aprender el oficio del progenitor.

Hay que resaltar que únicamente los hijos varones asistían a estos centros, ya que desde el nacimiento se realizaban ritos diferenciados de acuerdo con el género del recién nacido. En el caso de ser niño, el cordón umbilical se enterraba en el campo de batalla y así augurar un futuro como guerrero; por el otro lado, en caso de ser niña, el cordón se enterraba cerca de casa, para decretar que la futura mujer no se alejaría del hogar dedicándose a sus labores.

Conocer este tipo de actos realizados por los mexicas es de suma importancia, ya que de cierta forma se siguen practicando en pleno siglo XXI. Aunque no se entierran cordones, aún persiste en muchas familias la idea de que solo los hijos varones tienen el derecho de formación académica y que las hijas únicamente pueden dedicarse al hogar y la familia.

Con ello coartan derechos, libertades y oportunidades, no solo a los individuos, sino a la sociedad en general. Por ello es importante conocer la historia, es vital educar-nos y analizar todo su contexto, comprender y cambiar aquello que resulta anacrónico y que detiene el avance de la sociedad.