Salud, política, economía y educación

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CC-BY José Daniel Guerrero Gálvez, Shashank Singh, Maxim Basinski, Massupa Kaewgahya, Sultan Mohammed, Michelle Fosse.


Health, economy and education are closely related. The current events of the COVID-19 pandemic have highlighted the problems inherent in these areas where reflection in these times is essential.


Por José Daniel Guerrero Gálvez

La actual condición mundial frente a la pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia diversas problemáticas que enfrentan los sistemas de salud en cada país que van desde la asignación de presupuesto, insumos, personal médico, protocolos médicos, entre otros aspectos, además de las condiciones socioeconómicas en que se encuentra la población, sin dejar de lado la influencia que tiene la corriente económica y política hegemónica actual la cual ha desmantelado a lo largo de los años el sistema de salud pública, trasladando estos servicios hacia su privatización y que determina un problema altamente complejo en las sociedades respecto al acceso a la salud.

En este contexto, las crisis en los sectores de salud se pueden abordar desde muchas aristas y todas ellas tan complejas por sus diversos vínculos con otros temas como son la educación, la economía, la política y la cultura, que todavía entre estas existen también relaciones estrechas que invitan a explicaciones más amplias pero a razón de espacio y tiempo, es necesario delimitar este problema a lo inmediato, a lo cotidiano. Esto determina el cuestionar los hábitos que tiene la población relacionados con la salud y para hacerlo más preciso, frente a la contingencia sanitaria derivada del coronavirus SARS-COV2.

El adquirir hábitos implica un proceso de aprendizaje que está implícito en una educación para la salud y considerando la estrecha relación entre ambas,1 la importancia que toma esto es de gran magnitud. La impartición de esta educación se presenta en dos frentes dentro de las políticas de cualquier gobierno, el primero es en el sector educativo y el segundo, en el sector de la salud donde se destaca la educación alimentaria enmarcada en la nutrición, salud reproductiva, higiene básica y salud mental.

Pero qué sucede cuando estas políticas no tienen la calidad suficiente relacionados con los diferentes aspectos mencionados al principio de este artículo y, sorteando estos todavía se presenta el impacto cuando las condiciones sociales están correlacionadas con la pobreza. En el caso de México, en los estudios realizados por el Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) indica que la pobreza se redujo de 44.4% en 2008 a 41.9% pero los valores relativos suelen ser engañosos porque en realidad, considerando los valores absolutos, en 2008 existían 49.5 millones de pobres pero en 2018 alcanzaron 52.4 millones de personas;2 es decir, hay más pobres, cerca de tres millones en diez años, 300 mil por año, 25 mil al mes, 821 al día. Donde se redujo más de la mitad el acceso a la salud y aunque se recupera en el rezago educativo, en la mayoría de los parámetros a medir no hay una mejoría respecto a la condición de pobreza en la población mexicana.

Se hace más crítica la educación para la salud como política pública cuando pandemias, que no son precisamente como el SARS-COV2 pero que sí toman matices alarmantes con enfermedades crónicas como la obesidad, o de trastornos metabólicos como la diabetes y otras más de naturaleza respiratoria (población que sufre más estragos por el COVID-19), se extienden frente a una producción de alimentos industrializados basados en harinas y azúcares a bajo precio, más accesible a la población pobre pero nefasta a largo plazo en términos de salud considerando la propensión de la herencia tanto biológica como cultural que incide también en la salud mental, y que se contradice con una alimentación de calidad disponible para ciertos sectores de la sociedad con un poder adquisitivo mayor; por supuesto vedado a la población pobre, que de manera dramática ascendió a 61.1 millones de personas que se encuentran con un ingreso menor a la línea de pobreza por ingresos en 2018 en comparación con 54.7 millones de personas en 2008, una diferencia de 6.4 millones de personas y un incremento de 1753 personas al día.

Fuente: https://www.coneval.org.mx/Medicion/PublishingImages/Pobreza_2018/Serie_2008-2018.jpg

Es evidente que es una problemática compleja que mucho tiene que ver con el modelo de organización social y las relaciones de producción bajo el sistema político, económico y social hegemónico actual que no es exclusivo de México sino de todo el Mundo, porque de acuerdo con las proyecciones de la OXFAM, 500 millones de personas más se sumirán a la pobreza después que pase la pandemia de COVID-193 y hay que considerar que esto es multifactorial, su relación con la educación, la salud, la vivienda, la seguridad social y la alimentación es tan estrecha que implicará problemáticas profundas que el actual sistema no ha podido ni podrá resolver y si hay fallas en la estructura, será necesario cambiarla.

Referencias

1 Chan, M (2010, septiembre 20). La educación y la salud están íntimamente unidas. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/dg/speeches/2010/educationandhealth_20100920/es/
2 Pobreza 2018. (2019, julio 31). Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social. https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza-2018.aspx
3 OXFAM. (2020, abril 9). Elijamos dignidad, no indigencia. https://www.oxfam.org/es/informes/elijamos-dignidad-no-indigencia


José Daniel Guerrero Gálvez es estudiante de pedagogía en proceso de titulación en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM), administrador de un centro de datos, programador y promotor del software libre.