No.31 / Educación para la Salud / Editorial

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Cuidar la salud es un tema de educación. Para mantener el cuerpo sano y la mente sana hay que decirlo claramente: es una tarea de todos los días y hay que saber cómo hacerlo a lo largo de la vida, porque cada etapa requiere un cuidado especial, en función de los cambios que experimenta el cuerpo con la edad.

Saber alimentarse, cuidar la dentadura, advertir problemas psicológicos, hacer actividad física es  parte de un proceso educativo donde el individuo se valora a sí mismo y comprende que su salud es su activo más preciado, y por ello decide cuidarla de manera consciente, lo que sin duda es la resultante de un acto formativo del individuo en la materia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la Educación para la Salud  como “un proceso de generación de aprendizajes, no sólo para el autocuidado individual, sino para el ejercicio de la ciudadanía, la movilización y la construcción colectiva de la salud en la cual participan las personas y los diferentes sectores del desarrollo”.

La Educación para la Salud es una de esas asignaturas que empieza en los hogares, a partir de una crianza de los niños basada en buenos hábitos higiénicos, alimenticios, acondicionamiento físico y la procuración de ambientes libres de violencia. De ahí, pasa a espacios educativos formales y no formales para consolidarse con conocimientos involucrados en todos los campos científicos. Por su parte, el Estado está obligado a proporcionar a su población los servicios sanitarios y de prevención que aseguren al individuo una atención integral y la preservación de su salud.

El sector salud es uno de los principales impulsores y ejecutantes de la Educación para la Salud, pues de esta acción depende mantener una sociedad sana que de lo contrario, repercute en las finanzas públicas, al tener que atender enfermedades largas y costosas tales como la hipertensión, la diabetes o el cáncer, o de carácter inmunológico como el SIDA, todas ellas enfermedades que la gran mayoría pudieron ser prevenidas con una formación orientada hacia a la salud.

Si bien es cierto que una buena parte de la preservación de la salud está relacionado con la educación que se tenga para su cuidado, hay otros factores que la obstaculizan como son la pobreza, la marginación y la falta de políticas públicas que la garanticen.

El campo de la Educación para la Salud es amplio e involucra a todas las áreas de conocimiento, lo que obliga a seguir construyendo sobre la pedagogía particular de este campo. En este número damos cuenta de algunas oportunidades para trabajar en ello. Dentro de poco se levantará la cuarentena por el Coronavirus en México y conoceremos sus consecuencias, lo que sin duda despeja cualquier duda sobre la importancia de este tema, para la población y su futuro.

Por último, compartimos con nuestros lectores, nuestra satisfacción por llegar a nuestro número 30 y con el ello el cierre de nuestro quinto año de publicación, e iniciamos el sexto con buena salud y deseando tener larga vida, para que cada vez seamos más los que colaboran y reflexionan sobre los temas que propone esta oferta editorial.