La Tinta Maestra / De Tripas Corazón

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«Corren tiempos de “vivir al paredón”» apuntaba el hegemónico Luis Eduardo Aute al escribir su canción “De tripas corazón”. El maestro nos dejó apenas arribando el cuarto mes de este vertiginoso 2020, en medio de una catástrofe biológica, social y económica, y entre estos “tiempos de maleza”, la idea de Kuchkabal de hacer un número sobre educación para la salud no solamente es meritoria, sino urgente.

Demasiado mamíferos

Cuando se creía que habíamos abordado un nuevo milenio con la virtud montada en los grandes avances tecnológicos de la vida humana, cuando pensábamos que la civilización estaba más que consolidada por las comodidades ociosas de las que muchos gozamos a diario, una emergencia sanitaria nos invadió el planeta.

Sin duda, al hablar de problemas de salud a nivel colectivo, destacan la mayoría de las veces los descuidos en los hábitos de limpieza y otros desatinos más, donde muchos tienen cabida en descuidos cotidianos que se tienen por costumbre.

Sin embargo, pensar para esta ocasión sobre lo que implicaría una buena educación para la salud, con lo que mis ojos ven desde mi trinchera en los medios de comunicación mexicanos, mientras el COVID-19 amenaza la vida a su población, esta educación muchas veces escapa de un llamado a la reflexión y la conciencia social.

Se pueden leer titulares de prensa y medios digitales donde se reportan agresiones contra el personal de salud que labora en distintos hospitales del país. Estoy seguro de que esta clase de problemas vergonzosos nunca se habrían planteado en los círculos de discusión cotidiana porque quizá era necesario vivir en carne propia las consecuencias de la incapacidad racional de las personas.

¿Limpio es sano?

Es evidente que las recomendaciones sanitarias de cabecera no son suficientes. Que lavarse las manos no limpia una conciencia acomplejada, que la boca limpia no nos exime de vociferar incoherencias y que un aspecto pulcro no nos convierte en personas amigables.

Por ello, en estos “tiempos de vivir al paredón”, donde no hay uno solo que no esté expuesto y caer enfermo en cualquier momento, es necesario recordar no solo el redundante #QuédateEnCasa y el insistente #LávateLasManos, sino también reflexionar para tener presente que si no es con auxilio y trabajo colectivo la supervivencia social será difícilmente posible.


Nota al calce: Mi gratitud siempre para con el gran equipo del Consejo Editorial de Kuchkabal que ha mantenido todo este tiempo las puertas abiertas para mí, y también para con Lorena González Boscó quien nunca deja de ser ejemplo aquí.