Hablemos de Salud Mental

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UNESCO raises about health education is: the «educational process and participation of the individual … in order to acquire the knowledge, attitudes and basic habits for the promotion and defense of individual and collective health»


Por Mónica A. Vanegas Díaz

La propuesta de la UNESCO sobre educación para la salud es:  el “proceso educativo y de participación del individuo (…) con el fin de que adquiera los conocimientos, actitudes y los hábitos básicos para la promoción y defensa de la salud individual y colectiva”. Este concepto en sí mismo involucra retos importantes como: dar flexibilidad y apertura al concepto de proceso educativo, la participación de las personas que no consideran necesitar ningún tipo de educación en actividades tan cotidianas como lavarse las manos, cepillarse los dientes, adecuado aseo corporal, alimentación, equilibrio mental y emocional, etc. Además, este proceso educativo debe llevar a un cambio de actitudes en el individuo; es decir, lo que escucha lo lleva a la reflexión para darle un significado en su vida cotidiana y así hacer una modificación de la conducta que, de manera repetida, crea un hábito y al identificar las ganancias en su salud las socializará dentro de su grupo.

Ahora bien, si este proceso aplicado a la salud física ya plantea dificultades aún cuando estamos viendo y palpando problemas de obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, por sólo mencionar algunas, ¿qué pasa con la salud mental?, que es menos tangible e históricamente ha sido estigmatizada, por lo que la gente se resiste a atender este aspecto tan vital como respirar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en el año 2020 la depresión sea la segunda causa de discapacidad en el mundo, tan sólo después de las patologías cardiovasculares. La depresión afecta a unos 350 millones de personas a nivel mundial.

Un México deprimido

En México la depresión ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres, siendo evidente la diferencia de género que permite a las mujeres experimentar esas sensaciones y a los hombres no, siguiendo su aprendizaje basado en la fortaleza tanto física como emocional. La depresión tiene una alta co-ocurrencia con otros trastornos como la ansiedad y el estrés; el consumo de sustancias que en nuestro entorno se presenta en edades tan tempranas como los 8 años; la diabetes, negando el padecimiento y retrasando el apego al tratamiento y las enfermedades cardiacas. La medicinas y tecnología han alargado la expectativa de vida, por lo que los adultos mayores también están presentando depresión al no tener una actividad laboral y no contar con un grupo social o red de apoyo.

El estrés, la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo son otros trastornos relevantes que deben atenderse por lo que es importante que conozcamos un poco más de ellos.

El estrés está cada vez más presente en la población a nivel mundial, puede ser agudo y es muy útil para enfrentar una situación de peligro o cuando existe una exigencia específica como presentar un informe o proyecto; sin embargo por ser breve no modifica de manera significativa el organismo. El estrés crónico es posible que esté presente incluso por años y modifica el organismo, puede comenzar con dolores musculares, generalmente hombros, espalda, mandíbula y cabeza, gastritis, diarreas, estreñimiento, colitis e hipertensión que no ceden a los tratamientos médicos. Las mujeres que sufren de violencia por lo general sufren de este padecimiento.

Por otro lado, el origen del estrés puede ser real o producto de experiencias traumáticas de la niñez que se interiorizan y que marcan los patrones de pensamiento; para tratarlo es necesario un análisis y modificación de estos patrones; en este campo la Terapia Cognitivo Conductual ha dado muy buenos resultados.

Las personas con trastornos de ansiedad generalizados tienen miedos o preocupaciones recurrentes como, por ejemplo, la salud o la situación económica, con frecuencia tienen una sensación constante de que algo malo está por suceder. Los temores y preocupaciones son muy reales e impiden muchas veces que las personas se concentren en sus tareas diarias.

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por sentimientos o pensamientos persistentes, incontrolables y no deseados (obsesiones); rutinas o rituales que realizan las personas para tratar de evitar o para liberarse de estos pensamientos (compulsiones). Algunos ejemplos de compulsiones comunes incluyen: lavarse las manos o limpiar la casa en exceso por temor a los gérmenes, o verificar algo una y otra vez para detectar errores.

Estos trastornos afectan la calidad de vida de las personas, evitando disfrutar de las situaciones cotidianas. Es importante identificar si se vive con depresión, estrés, ansiedad o TOC y si se presentan algunos síntomas de los mencionados anteriormente solicitar apoyo profesional, es más valiente quien busca apoyo que fingir estar bien. Recuerda que cada parte de nuestro cuerpo está interconectada, si alguna parte no funciona adecuadamente esta gran maquinaria pierde el ritmo.

 

Fuentes de consulta:

UNESCO (2020). Educación para la salud y el bienestar. https://es.unesco.org/themes/educacion-salud-y-bienestar

Opazo S. P. (2018, octubre 9). OMS: la depresión afecta a 350 millones de personas a nivel mundial. https://nacionfarma.com/oms-la-depresion-afecta-a-350-millones-de-personas-a-nivel-mundial/

 

Berenzon S., Lara, M.A., Robles, R., & Medina-Mora, M.E. (2019, abril 11). Depresión: estado del conocimiento y la necesidad de políticas públicas y planes de acción en México. http://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/7190/9349

 

American Psychological Association (s. f.). Los distintos tipos de estrés. https://www.apa.org/centrodeapoyo/tipos

Mónica A. Vanegas Díaz es licenciada en Psicología por la UNAM, certificada en Psiconeuroacupuntura por el Instituto J.P. Moltó

Para contactar con la autora: monivanegas1972@gmail.com