El estilo de vida es lo que define nuestra salud: Juan Núñez Guadarrama

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According to the parents, health education was cut when they left school, and for this reason we see fried foods, tobacco, alcohol in the houses. Perhaps the teacher at school could have talked about the consequences of ingesting these products, but such information is not confirmed by the example at home; because you learn to eat at home, you eat what the parents eat, in the end it is a bad food inheritance.


Juan Núñez Guadarrama. comunicólogo por la UNAM y más de treinta años entendiendo y previniendo las adicciones desde instancias gubernamentales y la sociedad civil organizada. Su experiencia, en el tema de consumo de drogas, también le ha dado la agudeza que se requiere para analizar el estado de la Educación para la Salud en nuestro país, las causas de sus avances y retrocesos. 

Actualmente, Juan enfoca su trabajo en la Asociación Civil   Salud Justa Mx, cuya tarea primordial es proponer ante distintas instancias de gobierno la formulación de políticas públicas para la prevención y el control de enfermedades no transmisibles. De los 57 millones de personas que mueren al año en el mundo, 71 por ciento mueren por este tipo de enfermedades: cardiovasculares, cerebrovasculares, diabetes o cáncer, principalmente. 

El estilo de vida que llevamos los mexicanos, y las circunstancias que nos rodean es lo que define la calidad de nuestra salud, y es ahí donde la Educación para la Salud, puede incidir positivamente en la prevención de varias patologías. Un ejemplo claro es la alimentación malsana que en gran medida provoca obesidad y diabetes, y cuando se llega que se llega a ésta, es frecuente que aun cuando las personas reciben tratamiento, no siguen las indicaciones médicas, lo que sin duda es un problema de educación. 

Estamos pendientes de la salud del coche, si lo revisamos, de tener el último modelo de celular, pero la salud no la entendemos ni la prevemos, faltamos a las citas médicas, pero sí acudimos a ellas cuando padecemos un problema agudo y manifiesto. Como sociedad no tenemos la cultura de la prevención. 

Hacen falta contenidos para prepararnos vivir bien, para vivir fuera de la enfermedad disfrutar la vida que nos toca. Sucede que hay personas en situación de pobreza que se nutren mejor a base de tortilla, frijol y nopales, que aquellos que viven en las urbes y se nutren de hamburguesas y papas fritas. 

En la Educación para la Salud los padres de familia son los reyes del ajedrez pues tienen la posibilidad de disponer las jugadas para configurar la salud de sus hijos de ellos de lo cual nos comenta Juan: 

En todas las escuelas de educación básica existen por ley las asociaciones de padres de familia, las cuales deben coadyuvar con autoridades y docentes para mantener o mejorar las instalaciones o los servicios que allí se imparten, pero desafortunadamente muchas se preocupan solo por apoyar ceremonias de honores a la bandera,  o de los día del maestro o de la primavera, pero también hay muchas asociaciones muy activas, se cooperan u organizan rifas o campañas para, por ejemplo, equipar el laboratorio dental, pero son la excepción. 

A decir de los padres de familia, la educación para la salud se cortó cuando salieron de la escuela, y por ello en las casas vemos frituras, tabaco, alcohol, y A lo mejor en la escuela el maestro pudo haber hablado de las consecuencias por ingerir estos    productos, pero no se ratifica tal información con el ejemplo en casa; porque se aprende a comer en casa, se come lo que los papás comen, al final se trata de una mala herencia alimentaria. 

Otro asunto de mayor importancia, nos comenta Juan, es el etiquetado frontal de  productos chatarra, que ha llevado a numerosas organizaciones ciudadanas a emprender una batalla tortuoso y muy importante en los últimos dos sexenios, como Juan nos comenta: 

En Los alimentos utraprocesados, las bebidas no alcohólicas y los yogures, la propia industria ha dispuesto la información de los etiquetados, tan poco entendibles que ni siquiera los estudiantes de nutrición las entienden. Por ello, investigadores calificados y activistas sociales han promovido el establecimiento de entonces en lo que se ha venido trabajando es en lograr etiquetados claros en los cuales se lea que determinado producto puede contener: exceso de azúcar, de colesterol, de carbohidratos o de sodio. Asíel consumidor podrá identificar lo que compra y tomar mejores decisiones.  

La disposición legal que establece por parte de la Secretaría de Economía dicho etiquetado, hizo que la industria ponga el grito en el cielo Esta decisión de gobierno rompe con el comportamiento cómplice registrado en varias administracionesque sirvieron a los intereses de las grandes empresas, transnacionales en su mayoría, y no defendieron los intereses de la población ni protegieron su salud. El etiquetado frontal ya  fue publicado oficialmente, pero su puesta en práctica tardará algunos meses más, pero si  duda que constituirá una herramienta valiosa en las tareas de educación para el consumo, para formar consumidores críticos.  

El papel de los medios de comunicación en esta historia 

Los medios de comunicación llegan tanto a lugares urbanos como rurales, por lo cual influyen de manera importante en las decisiones de compra de las personas. Publicitan galletas y bebidas azucaradas (refrescos, les decimos) de nulo valor nutricional, pero con altos contenidos en azúcares, sodio, grasas y sustancias cancerígenas, entre saborizantes y conservadores. Sin embargo, el consumo de tales productos representa en las comunidades pobres y de baja escolaridad, una posibilidad de equipararse a las personas que ven en la televisión, prosperas y felices en apariencia. 

Desafortunadamente, persisten mecanismos dirigidos menores de edad, para alentar la compra compulsiva, como “la cajita feliz”, de una cadena transnacional de hamburguesas; los huevitos de chocolate que contienen en su interior juguetes, lo cual contra la Ley General de Salud. Igual papel cumplen “El Tigre Toño”, “Pancho Pantera” y el “Osito Bimbo”, con los cuales crecimos desde mediados de los años cincuenta del siglo pasado. Esa influencia de la publicidad y de la mercadotecnia en general, se conjuga con la falta de educación de los padres de familia, quienes creen más en un anuncio vistoso que en la opinión de un médico o nutriólogo. 

Las empresas que fabrican productos chatarra, tabaco y alcohol invierten millones de pesos en publicidad en medios de comunicación para incentivar el consumo Por otra parte, los medios de comunicación han sostenido por mucho tiempo que su labor no es ser la escuela, que su función sólo es dar entretenimiento e información, y es correcto esa no es su función, pero no deben ser coadyuvantes con las empresas que promueven tales productos nocivos. 

Otra estratagema de esas corporaciones sin ética de negocio, la observamos cuando se prohibió la transmisión en televisión de anuncios de productos de tabaco. Se mostraran entonces escenas que incluyeron fumar y beber alcohol, como parte de la trama de varias telenovelas. Se puede concluir que los gobernantes han cuidado más los intereses de los empresarios que las necesidades de la población. Nos hace falta como población exigir que se cumplan nuestros derechos, a fin de recibir información clara y fidedigna sobre estos temas 

Esto no es asunto solamente educativo. Es estructural y  tiene que ver con empleos bien remunerados, con el acceso a la cultura que nos ayude a ser personas críticas, que nos permita seleccionar que sé va hacer con la vida, empezando por lo que se va comer. La educación es la llave de la prosperidad, abre la posibilidad de concretar ilusiones, de hacer, lo que se sueña. 

La edad es una aduana para beber y fumar 

Otro hecho de nuestra cultura consiste en que desde pequeños se nos inculca la idea que cuando la persona sea adulta, podrá entrar a las cantinas, fumar y consumir drogas. Ello explica que la gente educada tiene más posibilidades de no consumir estas cosas que la pueden dañar, sin que haya sermones y prohibiciones. Se vale decir yo sólo quiero bailar, tener pareja, darle patadas al balón, hacer poesía, por ejemplo. 

El trabajo de la sociedad civil organizada ¿Dónde está en este asunto? 

Considero que las personas comunes y corrientes podemos trabajar en la incidencia pública, a fin de influir en las decisiones en políticas públicas, quienes las hacen. Estos tomadores de decisiones se deben sentir observados, por lo cual debemos insistir en la transparencia de la información. 

Por ejemplo, cuando se promovió desde la sociedad civil el incremento de 7 pesos al impuesto especial a productos de tabaco, a fines de 2010, no se ajustó ese gravamen al aumento anual dela inflación, por lo que fue perdiendo valor. Hasta 2019, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ajustó ese desfase, que había hecho perder el 40% del valor del impuesto. Otro caso se refirió a la aplicación de un impuesto de un peso por cada litro de bebida azucarada (esencialmente refrescos), que se aplicaría en la construcción y mantenimiento de redes de agua potable en escuelas y lugares de concentración pública, a fin de desincentivar el consumo de refrescos. Al fin del sexenio anterior, el gobierno reconoció que solo una tercera  parte se había dedicado a esas tareas de beneficio para la salud, aunque tal impuesto se aplicó puntualmente. 

Lo anterior muestra la conjugación de medidas sobre economía, adicionadas por corrupción y simulación. En México somos buenos para el discurso, para hacer leyes firmar tratados internacionales, pero no para cumplirlos. 

La salud no solo es tema de la educación, se tiene que atacar desde varios frentes de la acción gubernamental, pues, el gobierno ha sido omiso en muchos casos a las necesidades de la población y se ha aliado con quienes ven sólo fines comerciales  

La tarea de Juan en estos años se ha centrado en comunicar a la población las consecuencias de no cuidar la salud, una empresa complicada y de varias aristas donde la industria alimentaria, el gobierno y la población han jugado sus piezas, para construir los signos vitales de los mexicanos, lo que, de acuerdo con Juan los mantiene en un estado constante de terapia intensiva.