Educación para la Salud: Un Punto de Partida

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Health education can be defined as the organization and orientation that promote knowledge to help in problems in the field of disease, which are capable of influencing national health development. Its importance must generate elements, attitudes and practices that favor the well-being of the individual and the community with respect to their health.


Por Martha Gabriela Orozco Rodríguez

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud (SSA), durante la última década la mortalidad ha ido cambiando por su frecuencia más que por sus causas. Así, desde el año 2000 hasta el año 2017 las enfermedades del corazón han incrementado en 64 por ciento, la diabetes en 82 por ciento, los distintos tipos de cáncer en 44 por ciento, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica en 66 por ciento, la neumonía e influenza en 39 por ciento, los homicidios en 12.2 por ciento y los suicidios en 33 por ciento. Por el contrario, las tasas han decrecido por causas perinatales en 47 por ciento, bronquitis crónica en 44 por ciento, la desnutrición en 37 por ciento y las malformaciones en 24 por ciento. (SSA, 2019)

La diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las enfermedades del corazón son los problemas de salud que generan mayor número de visitas al médico entre la población mexicana; generalmente estos padecimientos crónicos suelen relacionarse con el estilo de vida de la persona, ya sea alimentación, ejercicio físico; consumo de alcohol, tabaco, entre otras drogas; estrés; el tiempo de descanso o sueño, etcétera.

Para avanzar hacia la cobertura y acceso universal en salud (Laurell, 2015) se hizo una reforma a la Ley General de Salud (LGS) añadiendo el artículo 77 bis. En esta se introduce el Sistema Nacional de Protección Social en Salud (SNPSS), conocido como el Seguro Popular (SP), que entró en vigor el 1º de enero de 2004. Este seguro público se completó con la creación del Seguro Médico Siglo XXI en 2007, destinado a la atención de los niños nacidos a partir de ese año y hasta cumplir cinco años de vida.

La educación para la salud como proceso educativo e instrumento de salud pública, se sustenta sobre dos derechos fundamentales: el derecho a la educación y el derecho a la salud, ampliamente reconocidos en nuestro marco constitucional (artículos 3° y 4°, respectivamente, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).

A través de la historia, la educación para la salud ha pasado por distintos enfoques, desde principios de siglo, transcurriendo paralelamente con los cambios sociopolíticos y con la evolución de la nosología y de los factores de riesgo, obedeciendo a los planteamientos epistemológicos, en los que subyacen determinadas concepciones acerca de la educación, del aprendizaje y de la salud. (Emmanuele, 1998)

La educación para la salud puede definirse como la organización y orientación que promueven los conocimientos para ayudar en los problemas del ámbito de la enfermedad, que son capaces de influir en el desarrollo nacional de la salud. Su importancia debe generar elementos, actitudes y prácticas que favorezcan al bienestar del individuo y de la comunidad con respecto a su salud. Si bien tiene una función preventiva y correctiva que exige por parte de las personas los conocimientos necesarios para la prevención de ciertas enfermedades, su principal finalidad no radica en evitar la enfermedad, sino en promover estilos de vida saludables; teniendo un sentido positivo de ayuda y potencialización de la persona para la participación y gestión de su propia salud y poder desarrollarse en un proceso de salud integral. (Perea, 2001)

Uno de los principales escenarios para el desarrollo de actividades en este tema es la escuela, interviniendo en una formación física, psíquica y social la cual tiene una gran capacidad para el aprendizaje y asimilación de los hábitos.

De acuerdo con Perea (2001) los contenidos que deben presentarse en el ámbito educativo son los siguientes:

  1. Cuidados personales,
  2. Relaciones personales y humanas (educación sexual, salud mental y emocional)
  3. Educación alimentaria
  4. El uso de medicamentos y drogas
  5. Medio ambiente y salud
  6. Seguridad y prevención de accidentes
  7. Salud comunitaria
  8. Prevención y control de enfermedades.

Fortuny y Gallego (1988) establecieron los fundamentos para la existencia de un programa de educación de la salud que consiste en una serie de funciones educativas, sociales y sanitarias:

  1. Función educativa: parte de una educación integral y cultural como lo son las actitudes frente a la salud, modelo de vida, conocimiento de los problemas, etc.
  2. Función social: los lazos y relaciones entre distintos componentes sociales que giran en torno a la familia, residencia, gobierno municipal, entre otros.
  3. Función preventiva: el instrumento fundamental para la promoción de la salud y la modificación de aspectos y cambios en el estilo de vida que influyen directa o indirectamente en la salud.

La carta de Ottawa de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1986), define como promoción de la salud: el proceso de capacitación de la comunidad para actuar en la mejoría de su calidad de vida y de salud, incluso un mayor control sobre ese proceso. Las acciones de promoción de la salud se asocian al fortalecimiento de factores protectores de los individuos y de la comunidad, procurando las elecciones individuales con responsabilidad social por la salud. Mientras que la prevención tiene como objetivo evitar la enfermedad a través de la detección, control y reducción de los factores de riesgo y etiológicos de las enfermedades. Para la OMS (1998), la prevención de la enfermedad abarca las medidas destinadas no solamente a prevenir la aparición de la enfermedad, tales como la reducción de los factores de riesgo, sino también a detener su avance y atenuar sus consecuencias una vez establecida.

La diferencia entre promoción y prevención tiene que ver con las acciones y actividades que cada una de ellas realiza y a modo de complementarse la una con la otra como una estrategia para el beneficio de la comunidad teniendo un equilibrio entre estas y sin la exclusión de alguna.

La investigación es un elemento clave para el impacto de la educación para la salud, ya que permite explicar el fenómeno, si la implementación de estrategias ha logrado lo que se propone en un nivel macro o bien, nivel micro. Entre las investigaciones que pueden realizarse existen la evaluación de impacto de un programa o acción o la eficiencia de una estrategia educativa para producir un cambio en la conducta, pero la más valiosa sería si a través de esta se puede favorecer la toma de decisiones para la propuesta de cambios en la política pública de salud.

Metodología de la educación para la salud

Es importante destacar que una vez más la educación juega un papel de suma importancia, ya que a través de ella la persona es más consciente de su realidad y del entorno que la rodea, lo cual permite un mayor grado de conocimientos, valores y habilidades para el desarrollo de capacidades que adecúen el comportamiento en esa realidad; sin dejar de lado que desde que se nace y a lo largo de la vida es constante el aprendizaje en las personas.

Antes de la elaboración de una metodología a seguir deben plantearse algunas cuestiones que se tomarán como base:

1.- Identificar las necesidades susceptibles de actividades de educación como primera etapa del proceso de planificación.

2.- El análisis de la situación, es decir, los datos que se tiene sobre esta y de la cual partirán los profesionales, cuyo panorama servirá para el planteamiento de objetivos y las actividades a llevar a cabo, así como los datos generales y de comportamiento de los grupos.

Una vez establecido lo anterior, es importante la combinación de técnicas que hagan posible el alcance de los objetivos que se desean cumplir. La didáctica podría ser un recurso que ayude al logro de los mismos. Aquellas técnicas en las que se ve involucrada la participación de las personas han demostrado efectividad, por consiguiente se facilita un compromiso por parte de las personas en cuanto a la prevención y promoción de su salud. No existe una metodología mágica para la educación de la salud, debido a la intervención de otros aspectos complejos como los son el estilo de vida, las rutinas, la cultura y otras variables personales más que influyen en el mantenimiento de hábitos saludables.

La salud, en primer lugar, es una responsabilidad del individuo mismo, pero este necesita los medios y una preparación adecuada para aceptar esta responsabilidad. Es por ello, que la educación en este ámbito debe adquirir una gran importancia porque con ello se inicia el proceso de cambios de conceptos, comportamientos y actitudes frente a la salud, y así reforzar conductas positivas. Se puede hablar de una metodología basada en evidencias que ayude a diseñar las intervenciones educativas eficientes que permitan una seguridad en la calidad de la práctica en el campo de la salud.

La aplicación de una metodología adecuada debe incorporar métodos de aprendizaje activos, dirigidos hacia la influencia social y la de los medios de comunicación de masas, reforzando así los valores individuales y las normas grupales, para promover el desarrollo de habilidades sociales fundamentalmente. Una estrategia efectiva es el trabajo en grupo de iguales, la cual podría ofrecer una adecuación de los contenidos y estrategias, mayor motivación y crédito de la información. En este sentido, el uso de métodos participativos puede desarrollar la adquisición de habilidades sociales, la competencia en la comunicación, la resolución de conflictos que incidan en la responsabilidad, en la toma de decisiones y que faciliten la práctica de las habilidades aprendidas.

Si se enfoca la educación en salud desde un modelo participativo y adaptado a las necesidades, la población adquirirá una responsabilidad en su aprendizaje y este no solo estará centrado en el saber, sino también en el saber hacer. La educación para la salud se realiza desde la educación formal promoviendo el desarrollo humano de las niñas y los niños, quienes posteriormente se convertirán en personas adultas ya apropiadas de las competencias, saberes, actitudes y destrezas para transformar la realidad; así mismo en la educación no formal desarrollando sesiones de aprendizaje en organizaciones de base, comunidades, grupos, etc., a través del desarrollo de habilidades y destrezas para cuidar su salud, la de su familia y su comunidad. Es importante abordar en esta estrategia los ambientes y estilos de vida saludables, así como los servicios de salud y nutrición.

Una vez teniendo el diagnóstico de las enfermedades es importante atender las necesidades educativas que se suelen centrar en torno a la elaboración del diagnóstico y a los auto cuidados y el control de la enfermedad. Es por ello que la educación para la salud constituye una herramienta fundamental en su prevención y atención siendo parte fundamental del tratamiento y contribuyendo a evitar o retrasar complicaciones.

La educación tiene que seguir siendo un estrategia prioritaria que asegure a la población su derecho a la salud tal y como se ve plasmada tanto en el Plan de Desarrollo Nacional como los planes estatales. El sector de la salud público y privado tiene un desafío grande que es el diseño de procesos educativos cuya base sea pedagógica para la implementación de estos, y cuyos logros en el país se vean reflejados en una transformación psicológica, social y cultural evidenciados en los resultados en la salud.

Emmanuele, E. (1998). Educación para la salud, discurso pedagógico. Novedades educativas, colección psicología y educación. 35-51. Argentina.

Fortuny, M y Gallego, J. (1988). Investigaciones y experiencias educación para la salud. Revista de educación. 287-306. España.

Organización Mundial de la Salud. (1998). Promoción de la Salud. Glosario. Suiza.

Organización Mundial de la Salud. (1986). Carta de Ottawa para la promoción de la salud. Recuperado de http://www.paho.org/Spanish/AD/SDE/HS/ OttawaCharterSp.PDF, consultado el 10 de abril de 2020.

Perea, R. (2001). La educación para la salud, reto de nuestro tiempo. Educación XXI. España.

Laurell, A. (2015). El Impacto del Seguro Popular sobre el Sistema de Salud Mexicano. México. CLACSO Instituto de Salud Pública de la UV.

SSA. (2019).  Atención Primaria de Salud Integral e Integrada: la propuesta metodológica y operativa. Recuperado de  http://sidss.salud.gob.mx/site2/docs/Distritos_de_Salud_VF.pdf, consultado el 31 de Marzo de 2020.


Martha Gabriela Orozco Rodríguez es Maestra en políticas públicas por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.