Desaprendiendo la Pirámide Alimenticia

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Foto: Merca Bilbao


Food and health are promoted through educational programs and campaigns. Food education through the use of the informative food pyramid, intervenes and disseminates a healthy and adequate diet. However, the pyramid proposes the frequency and quantity, not the combination of foods, hence the importance of its teaching and learning.


Por Jorge Méndez Tamayo

Hablar de una adecuada alimentación y nutrición del hombre equivale a hablar de su salud, puesto que esta depende de los alimentos que consumimos; en otras palabras, somos lo que comemos. Hoy las campañas y programas que buscan informar, intervenir y difundir acerca de la alimentación y la salud se valen de la educación para dirigirse a toda la población. Surgiendo así la educación alimentaria y nutricional cuyo objetivo principal es generar una cultura alimentaria, involucrando a los individuos para que desarrollen conciencia de la importancia y necesidad de una buena alimentación y su impacto en las diversas esferas de su vida, además de orientarlos a modificar hábitos y actitudes nutricionales más saludables, erradicando mitos o creencias erróneas en ese sentido.

Una recomendación para una vida sana

Una herramienta didáctica utilizada para la enseñanza sobre alimentación, así como la promoción de la salud es la muy conocida pirámide alimenticia. Esquema en forma piramidal que muestra de manera gráfica y sencilla a través de dibujos o fotografías los alimentos, la frecuencia y las cantidades que deben consumirse.

Dividida en 5 niveles, partiendo de abajo hacia arriba el primer nivel contiene hábitos de salud y la ingesta de agua diaria; el segundo nivel sitúa los carbohidratos como los cereales, pastas y tubérculos; en el tercer nivel se hallan las frutas, verduras y hortalizas; en el cuarto están los lácteos y productos de origen animal; finalmente en el quinto nivel encontramos los azúcares y grasas.

Ciertamente la pirámide alimenticia es una forma sencilla y atractiva para iniciar la promoción de una sana alimentación, al indicar la frecuencia y la cantidad de alimentos a consumir en función de las actividades y el índice de masa corporal del sujeto. La enseñanza de este recurso se da en casi todas las escuelas de nivel básico; sin embargo los resultados son limitados, debido a que la pirámide solo atiende la frecuencia y cantidad de alimentos a consumir, no así, su combinación.

La alimentación, los niños y su aprendizaje 

Foto: ¿Qué debe contener una lonchera saludable?

A menudo los niños al entrar a la escuela por la mañana o al regresar del recreo tienen mucha o poca energía, esto se debe a que los alimentos que desayunan o almuerzan no están correctamente combinados, lo que deriva en poca atención, retención y participación del alumno en clases. También nosotros después de comer hemos sentido pesadez y sueño, sensación conocida como el «mal del puerco», que no es más que la concentración de toda la energía del cuerpo en el proceso digestivo, dejando poca o nula energía para realizar otras actividades.

Es por eso que la enseñanza de la pirámide alimenticia tendría que incluir cómo combinar adecuadamente los alimentos, al explicar qué es y cómo funciona nuestro aparato digestivo y qué alimentos son compatibles químicamente con dicho proceso  e incluso los ciclos de asimilación, apropiación y eliminación del cuerpo y la relación que tienen con el proceso de digestión. El principio de la adecuada combinación de los alimentos busca potenciar el aprovechamiento  y no el desperdicio de la energía que generamos mediante el consumo de los alimentos para realizar nuestras actividades diarias, porque si somos lo que comemos, alimentarse sanamente no implica solamente qué y cuánto comemos, sino también cómo lo hacemos.

 

Fuentes de consulta:


Jorge Méndez Tamayo, es estudiante de la Licenciatura en Pedagogía del Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia de la Facultad de Filosofía y Letras-UNAM