La Educación Indigena en la 4T

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Por Francisco Javier Estrada Herrera

El contexto

En el marco de la discusión de la “nueva” reforma educativa, uno de los temas centrales es la equidad, en principio, la iniciativa de reforma contempla la intención de hacer más equitativa la educación, la propuesta de lo que sería el art. 3º, en su fracción III, inciso e) menciona que:

La educación será equitativa, el Estado aplicará una política educativa incluyente, adecuada a la diversidad cultural, y étnica, a fin de combatir las desigualdades sociales, de género y regionales.  Incluirá la educación indígena, respetando y preservando su patrimonio histórico y cultural. En las zonas con población indígena se asegurará la impartición de educación bilingüe y bicultural para todos los educandos” (Gaceta parlamentaria, 2018).

El Secretario de Educación, Esteban Moctezuma resaltó en su exposición el enfoque con carácter regionalizado, pluricultural y pluriétnico, así como el impulso a la educación de los pueblos indígenas y sus lenguas (Proceso, 2019). Una de las críticas recurrentes al sistema educativo mexicano es la homogeneidad de sus políticas, lo que genera que los métodos, contenidos y formación sean poco adecuados a las características particulares de cada región, no pocos especialistas han criticado la falta de programas educativos adecuados al entorno, físico, económico y social de los estudiantes.

El panorama actual

En este contexto, la propuesta parece atinada, el qué parece muy claro, habría que revisar el cómo para saber si se trata de una buena alternativa. Una de las características para medir la calidad de la educación es la adaptabilidad, se refiere a la obligación de ajustar la educación al interés superior de cada niño y niña (Tomasevski, 2005), en México sucede lo contrario. Las carencias son numerosas, tradicionalmente la educación indígena ha sido excluida y marginada.

El diagnóstico no es nuevo, el informe del INEE entregado en 2012 al Senado, mostraba las deficiencias del sistema educativo nacional, y hacía mención de que los malos resultados llegaban a triplicarse en las comunidades indígenas (INEE, 2012), sin dejar de mencionar la falta de maestros en escuelas que se ven obligadas a optar por esquemas multigrado; del mismo modo, la inversión en infraestructura se focaliza en poblaciones urbanas, el criterio para la asignación de los recursos es cuantitativo, a mayor cantidad de estudiantes mayor inversión, esto deja pocas posibilidades para las escuelas indígenas.  

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Andrés López Obrador, presidente de México y Estéban Moctezuma, secretario de Educación Pública. Foto: Reporte Índigo.

La nueva Reforma

La iniciativa de reforma educativa del actual gobierno representa una ventana de oportunidad para abatir el rezago histórico de este sector de la sociedad, es alentadora la intención de disminuir la inequidad, esto debería reflejarse en mayor inversión hacia la educación indígena, infraestructura, recursos humanos, planes y programas de estudio regionalizados, adecuados a las necesidades particulares de cada región, entre otros aspectos, lo que permitiría aliviar en cierta medida problemas de índole social que aquejan a las poblaciones indígenas: migración, inseguridad, violencia intrafamiliar, embarazos en adolescentes, alcoholismo, consumo de estupefacientes, cooptación de los jóvenes por parte del crimen organizado, etc. Algo que suena muy congruente con el discurso del nuevo gobierno.

 

Fuentes de consulta


Francisco Javier Estrada Herrera, Licenciado en ciencias Políticas y Administración Pública, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM