La carrera de mi sueños en una pandemia

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I have managed to find content creators in my social networks that contribute to my learning, within my parallel school


Por Roberta Vez Peraza

Antes de comenzar a relatar mi experiencia con la escuela durante esta pandemia, me parece importante dejar claro un término que estaré usando a lo largo de mi relato: “FOMO” son las siglas en inglés para Fear Of Missing Out, que en español sería la frustración o la ansiedad de estarte perdiendo algo. Como, por ejemplo, cuando tus amigos se van a un viaje al cual por alguna razón no pudiste ir, mientras estás en casa ocupado realmente no sientes mayor cosa, pero todo cambia cuando ves publicadas las fotos del viaje en el cual pudiste haber estado, pero no fue así.

Yo siempre he sido una persona bastante rara para los demás, aunque es importante mencionar que vivo en Culiacán, Sinaloa. Un lugar donde la cultura es inexplicable para todos sus habitantes, pero al mismo tiempo imperdonable, todos participan en esta cultura muy norteña profundamente arraigada.

Desde que estaba en la primaria yo realmente soñaba con ir a la universidad, y siempre tuve muy claro qué era lo que quería estudiar, las ciencias sociales cuando era más pequeña, y ya a principios de la prepa sería la pedagogía la carrera de mis sueños. Cuando iba en sexto de primaria, recuerdo pensar frecuentemente “En tan solo seis años iré a la Ibero” y en octubre del 2019, lloré de la felicidad cuando pasé mi examen de admisión.

El verano 2020, que fue para todos muy difícil, tenía la esperanza de poder ir a la Ciudad de México para estar en la universidad. Para la mala fortuna de todos nos dieron la noticia de que el inicio sería en línea, pero seguía con la esperanza de que, en algún punto del semestre, estaría en el salón con mis compañeras y mi compañero, quienes ahora, aún sin haberlos visto en persona, estimo mucho.

Las vacaciones de invierno no fueron tan esperanzadoras sinceramente, daba casi por hecho que el semestre de primavera sería igual. Lo que realmente me da FOMO en su máxima expresión es que estoy viendo mi sueño a través de la pantalla, aprendo las cosas que me interesan, que necesito para ser la profesionista que quiero ser, es el inicio de la vida que quiero tener y nos lo estoy viviendo en vivo y en directo. Aún peor, de lo que he llegado a conocer a mis compañeras y compañero, maestros, me han caído muy bien, todos son muy amables, buena onda, excelente apoyo, realmente sé que somos una muy buena generación en la que estamos los unos para los otros.

El hecho de no su estatura, el real tono de su voz, como suenan cuando están felices, emocionados, frustrados, enojados me causa mucho FOMO, así como nunca haber estado en un salón en el campus de la IBERO y hacer todo dentro de mi casa es sumamente frustrante. “Los  medios  de  comunicación  realizan representaciones  y  construyen  la  realidad” (Aparici Marino, 2005) El zoom y la cyber escuela se han convertido en una realidad muy difícil de aceptar.

He aprendido cosas muy valiosas durante este casi completado primer año de la universidad, y me da gusto que mi familia ha tenido salud en los pasados meses de la pandemia, las clases en línea si han logrado crecer mi perspectiva de la vida como ciudadana y sobre todo en el campo educativo, si me ha ayudado a acercarme más al camino que espero seguir caminando por el resto de mi vida. También, he logrado encontrar en mis redes sociales creadores de contenido que contribuyen a mi aprendizaje, dentro de mi escuela paralela, “La acción y los efectos de la escuela paralela se dan tanto de forma inmediata como a largo plazo, como ocurre con la educación convencional.”( Aparici Marino, 2005) Estos creadores, como @MissRoma en Instagram, me motivan a seguir estudiando, mientras ella comparte técnicas de enseñanza a distancia y experiencia con los niños, lo cual es un recuerdo de lo que habrá en algún momento en mi vida.

Estoy comprometida con este proceso, aunque a veces sea incomodo y difícil, en especial por la soledad a la que lleva hacerlo sin mis compañeras, aun más por el hecho de que ni siquiera estoy viviendo en la misma ciudad que todas mis maestras y compañeras. Me estoy perdiendo de algo muy bueno, pero ni siquiera sé cómo se ve, o cómo se siente.

Encontrar la motivación es una de las tareas más complicadas ya que muchas veces me conformo con solo el aprendizaje. Si antes se me hacía difícil hacer tareas ahora que ni siquiera he visto a la persona que se las tengo que entregar aun más. El hecho de no ver mi trabajo también se siente muy frustrante. Escribo reflexiones en  las que he pensado profundamente, en las que pongo mis sentimientos, hago trabajos en equipo en los que a través de la distancia llegamos a conclusiones y acuerdos con personas que nunca he visto en mi vida, y solo al enviarlas desaparecen y no las vuelvo a ver ya que se pierden en el ciber espacio y la inmensidad de todos los demás trabajos que he entregado.

Espero de corazón algún día tener la oportunidad de vivir todo esto en carne y hueso, y espero que ese será el momento cuando me dé cuenta de que estos dos semestres en línea han valido la pena de algo.


Roberta Vez Peraza es estudiante de Pedagogía por la Universidad Iberoamericana Campus Ciudad de México