En busca de Prometeo / El consumo en la sociedad

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A finales del Siglo XIX, a causa de la Revolución Industrial, principalmente en su segunda etapa (1880-1914) aparece un fenómeno social que se le conoce como la sociedad del consumo. Este concepto determina lo que ha establecido el ritmo de nuestras sociedades actuales: el consumo masivo de bienes y servicios; la otra, la producción masiva. Ambas, en una lógica desequilibrada más inclinada por la oferta que por la demanda.

En términos prácticos, esto ha producido que la tecnología se desarrolle de manera exponencial para lograr las máximas ganancias y el enriquecimiento desmedido, objetivo primordial del capitalismo en su última fase, el globalizador. Se puede apreciar en la obsolencia programada de los productos, los cambios de equipo celulares cada cierto periodo de tiempo determinado por contratos comerciales, en el fetiche del dinero donde el crédito es un mecanismo de intercambio no de productos sino moneda.

La tecnología tiene un papel importante en todo esto. Por eso, las opiniones alrededor de estas suelen ser diversas desde su aceptación incondicional hasta nombrarla en todo sentido el mal supremo de la humanidad. Pero, es importante reflexionar que en realidad no es la tecnología la causante porque quien la usa no es más que el ser humano, de nada sirve transferir la responsabilidad a lo que evidentemente es un producto de él mismo. No hay dioses mitológicos que ahora nos salven, la deuda y la obligación es de nosotros en temas que se relacionan con lo expuesto: el calentamiento global, la basura electrónica, los desechos sólidos, entre más. Pareciera que ahora se lucha con lo mismo que generó bienestar a la humanidad, con la industrialización pero no es así, el combate está en su forma e intención.

Hoy, hay mucho que reflexionar en estas nuevas condiciones, en un mundo donde la tecnología predomina y con la irracionalidad de su uso, nos deshumaniza, algo que tal vez, desde el mismo mito griego, Prometeo no aceptaría.