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Kuchkabal Número 27

No. 27 Educación para el Consumo

Tiempo de lectura: 1 minuto

Editorial Nuevas rutas para promocionar el comercio justo en la industria de la Ropa.
Somos la basura que tiramos La Utopía del Ser / Necesidades reales
Educar-nos / Consumo responsable Las competencias de la Educación para el Consumo
¿Por que educación para el consumo y no educación Ambiental? En busca de Prometeo / El consumo en la sociedad.
Historias de Luna / Lo necesario vs. el consumismo. Mediateca

Editorial

Tiempo de lectura: 1 minuto

Un número más de nuestra revista, con la tarea de llevarle a nuestro distinguido lector los temas, que a lo mejor no son grandes referentes de lo educativo, pero que no deben faltar en la agenda, y en esta ocasión, hace presencia  la Educación para el Consumo, la cual no es posible desasociar de la sociedad de consumo en la vivimos, y que ha impuesto sus valores a razón de un capitalismo que va de lo salvaje hasta lo humanitario, pero que también es tema del comunismo hasta el socialismo, en realidad el punto es saber qué cosas consumimos, y lo que ello implica para nuestro bienestar personal y colectivo.

La Educación para el Consumo es una asignatura que cruza varios campos científicos y disciplinares, que no se le nombra así, pero que está implícita en ellos, pues tan sólo pensemos en lo que ha significado la enseñanza para la preservación del medio ambiente, o la alfabetización mediática para entender mejor lo que se ve y se oye en los medios de comunicación o la ética que impulsa el comercio justo. La Educación para el Consumo, va saliendo cada vez más a la luz y se busca su enseñanza,

En este número, nos hemos propuesto difundir de lo que va la Educación para el Consumo, para darle visibilidad y que se siga trabajando sobre ella, porque consideramos que es una asignatura pendiente para la educación formal y la no formal, y todavía más como parte de la educación que se da en casa.

Educar-nos / Consumo responsable

Tiempo de lectura: 2 minutos

De algunos años a la fecha se han promocionado  la regla de las 3R: reduce, reutiliza, recicla. Por supuesto esto con mayor interés en el cuidado del medio ambiente. Esto sin duda es el comienzo para promover el consumo responsable.

Recordemos que al adquirir productos en envases de un solo uso se incrementa el costo del producto, si sumamos cada producto de este tipo que adquirimos en un día, entonces nos daremos cuenta de la afectación que sufren nuestras finanzas; de regreso al rubro ecologista es realmente impresionante la cantidad de desechos sólidos que se generan cada día.

Ahora bien, en el mercado textil contamos con una gran variedad de tiendas con precios que a primera vista son accesibles a cualquier bolsillo, sin embargo, la mayoría de estas prendas son de muy baja calidad, que, si se adquiere en pagos diferidos, hay ocasiones que aún no la liquidan y ya está inservible. En estos casos es necesario analizar antes de comprar, ¿realmente necesito esa prenda o solo la quiero porque está de moda? Si la respuesta es en verdad lo necesito bien valdría la pena invertir un poco más en una prenda de calidad, y que garantice mayor durabilidad.

Por pequeños ejemplos como los anteriores, es muy importante educar-nos para el consumo responsable, lo cual beneficiará varios aspectos de nuestras vidas: lo económico, salud, calidad de vida, etc. De sencillos cambios en lo individual los resultados se verán reflejados en mayor escala.

Somos la basura que tiramos

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We are the garbage that we throw away, a story about the observation of what people throw in the garbage, with which they discover eating habits and ecological awareness, among other things.


Por Lorena González Boscó

Suena la campana del camión de la basura, es el llamado inequívoco para salir y tirar todo aquello que consideramos como inservible, que va desde un jitomate echado a perder hasta un colchón que ha sido sustituido por uno nuevo, pasando por algunos aparatos electrónicos y libros.

En esta acción de tirar la basura, uno es curioso y observa, a lo mejor se me puede tachar de curiosidad excesiva, pero verán que no lo es tanto, es sólo una observación sobre los hábitos de consumo que se ven reflejados en la basura que tiramos.

En cuanto a mis vecinos, siendo mis acompañantes en la espera del camión de la basura, sus desperdicios están contenidos en bolsas que van de una a tres, y a veces va separada por tipo o revuelta, aún cuando en teoría en la Ciudad de México existe un reglamento sobre la separación de residuos, lo cierto es que todos la tiran como pueden y entienden.

Vecino 1. Él dos bolsas, la de la basura inorgánica o orgánica, negra y verde respectivamente. Las abre el recolector de la basuras y qué encuentra….en la basura orgánica pedazos grandes de comida preparada, y fruta entera echada a perder. El otro día vi unos kiwis, habrán sido unos 5 enteritos y podridos, acompañados de dos plátanos y la semana pasada fue una papaya. Luego le toca el turno a la inorgánica, pura lata de cerveza, desperdicios sanitarios y colillas de cigarros.

Vecina 2. La recipientes desechables, en una sola bolsa y la basura toda revuelta, platos, botellas, envases de unicel, los heces de su perro. El recolector abre la bolsa, y le reclama, ya le dije que la separé, le reclama una vez más, a lo cual el vecina le dice: güero, no te esponjes ahí te dejo tus 10 pesos, el güero reniega, pero al final, la recoge.

Vecino 3.  Él deportista. Siempre vestido de ropa deportiva y su perrito Jerónimo a lado, un dechado de virtudes para separar la basura…en una sola bolsa, lleva varias bolsas y empieza, mira güero, aquí las heces de Jerónimo, aquí en esta otro bolsa el pet, y en esta otra te junté las latas, y aquí traigo la orgánica y acá la inorgánica, ah y en esta otra la arena del gato.

Y así me podría pasar dando cuenta de la basura de mis vecinos, pero más allá de eso, mi observación se va a lo que me revela de cada persona la basura. Él dos bolsas, muy ordenado, pero de malos hábitos alimenticios, La recipientes desechables, todo lo compra y nada prepara en casa, sus razones tendrá, en su economía le va, y su salud se lo cobrará. Él deportista, todo muy ordenado, y civilizado, invierten tiempo en casa para separar la basura, es posible que su conciencia ecológica sea un habito de vida, y no una moda, llevamos 5 años tirando la basura juntos, y lo puedo asegurar.

La basura dice lo que somos, incluso se pude decir que es el sondeo perfecto para determinar los hábitos de consumo de una comunidad, y los propios. Lo que gastamos y lo que invertimos en comida, objetos, el tiempo de uso, me sorprendió mi vecina 4, el otro día cuando vi que tiro unos cojines nuevos, pero sucios, mismos que rápidamente el recolector separó y dijo, y susurró en voz baja, justo los que necesitaba para el cuarto de los niños, los lavo y ya.

De acuerdo con el INEGI, en datos citados por el diario El Financiero.  En México el negocio de la basura pude representar 3 mdd, y sólo se está aprovechando un 11%. Más allá de la oportunidad financiera y de transformación de residuos que esto puede significar, tendríamos que reflexionar sobre lo que se tira y lo que la basura dice de nosotros como sociedad, cuando al final hay una oportunidad de negocio de está magnitud, con esto sólo representamos la basura que somos, y que podemos cambiar.


Lorena González Boscó, es licenciada en Ciencias de la Comunicación, maestra en Relaciones Internacionales, docente del Sistema Universidad a Distancia y Educación a Distancia de la UNAM, así como Consultora en Comunicación Educativa y Monitoreo de Medios, y productora ejectutiva de Edumanía, el podcast de los educadores.

Para contactar con el autora: lgobo@unam.mx

 

¿Por qué educación para el consumo y no educación ambiental?

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Foto: ComAmbiental


Is important to remember that many of the products that we buy are made by the expolotation of the chaild labor


Por Kimberly de la Teja Organo

Actuar remedialmente ha sido una de las soluciones a la que ha tenido que apostar nuestra población a partir de fenómenos como la contaminación de mares, muerte de especies que forman parte de ese hábitat: “Adiós a las bolsas de plástico y popotes”.

Durante mi experiencia como docente frente a grupo, he notado que la educación ambiental se trabaja prácticamente desde los primeros años de nuestra escolaridad, pero ¿qué es lo qué pasa fuera del aula y/o fuera de los experimentos?

Desde mi punto de vista he notado que a pesar de haber campañas de recolección, de donación de aparatos electrónicos, etcétera, seguimos por así decirlo, “cumpliendo por cumplir”. Es decir, en la mayoría de los casos, no se lleva una continuidad o se realizan proyectos que generen impacto en los niños, jóvenes o adultos. Exclusivamente se percibe como algo que sabes que debes hacer pero no sabes qué sigue o para qué.

Foto: Martxeli Mugica

Seguir actuando en pro de la naturaleza y de nuestra vida misma no está a discusión, sería trágico no hacerlo, pero en vez de actuar desde lo remedial, por qué  no intervenir para lograr la prevención de más desastres. ¿De qué forma podemos hacerlo?

¿Qué pasa si desde pequeños nos enseñan a comprar conociendo todo lo que conlleva ese proceso? (Incluyendo las situaciones a las que se enfrentan los trabajadores), probablemente no gastaríamos o invertiríamos lo que ganamos tan fugazmente como lo llegamos a hacer. Con lo anterior, quiero expresar que es necesario desarrollar en nosotros pensamiento crítico, que nos conduzca a reflexionar cómo podemos intervenir desde el “simple hecho” de comprar menos aparatos electrónicos, plásticos o desperdiciar agua.

Foto: Recursos educativos

En un primer momento parece algo sencillo el plantearnos preguntas como: ¿para qué comprarlo?, ¿lo necesito? Pero, ¿cuántas veces realmente lo hacemos? Se siguen comprando miles de teléfonos inteligentes en el mundo al día, las fábricas de bolsas de plástico siguen creando grandes cantidades.

Además de hacerlo por la naturaleza, quizá el motivador que nos falta es el pensar en qué momento nos va a afectar directamente a nosotros. Si lo vemos desde esa perspectiva, seguimos consumiendo dispositivos electrónicos y guardamos los “viejos” en nuestros hogares exponiéndonos así a sustancias tóxicas que se liberan.

Muchas veces las personas adquirimos productos porque “nos agradó su imagen”, “porque esta de moda”, por ser una gran rebaja de temporada, incluso por qué no, la influencia de las redes sociales que nos muestran vidas geniales con lujos a los que queremos aspirar.

Podemos y debemos pensar en que consumir también implica analizar y requiere que reaprendamos a discernir entre productos realmente funcionales a largo plazo y analizar si es algo prioritario o una necesidad que se nos crea.

Educar para el consumo es mi apuesta, quizá lo sabemos, pero hace falta recordar que detrás de los productos que compras hay explotación de menores en otros países, que adquirimos lo que para las empresas es basura o nos exponemos a diversos riesgos…conociendo todo lo anterior, es cómo considero que realmente podremos generar un cambio para bien.

Para poder impactar en el ámbito de la educación formal, considero que sería necesario el incluir en los planes y programas de estudio temas sobre el consumo, y que así como hay continuidad en las asignaturas o aumenta el grado de complejidad, debería ocurrir lo mismo con lo referente a este tópico.


Kimberly de la Teja Organo, es licenciada en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y docente de primaria

Historias de Luna / Lo necesario vs el consumismo

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Hola, ¿cómo has estado?, te deseo un feliz regreso a clases, ¿ya tienes todo listo para este nuevo ciclo escolar?, quizás eres maestro (a) o director (a) de una escuela y estás preparando los materiales que ocuparás en clase para que tus estudiantes aprendan mejor, o tal vez eres alumno como yo y estás entusiasmado por comprar tus útiles y accesorios que te ayudarán en clase.

En mi caso, pude recorrer diversas papelerías con mi mamá para encontrar lo que me habían pedido, quería llevar todo nuevo, incluso mochila y lonchera nuevas, a pesar que éstas me las compraron poco antes de terminar el ciclo escolar anterior, y obviamente siguen en muy buenas condiciones, la verdad me gusta tener cosas nuevas, estrenar colores y cuadernos, pero este año cambió un poco mi pensamiento.

Revisé lo que tenía en casa, había muchos colores, plumas y lápices, algunos usados y otros apenas los había tocado, tenía varios cuadernos con más de la mitad de las hojas sin utilizar, encontré una variedad de gomas, cintas de color, etc, en verdad un gran etcétera, como me gusta hacer manualidades, en casa tengo mucho material.

Por lo que en esta ocasión preferí acompañar a mis padres a comprar colores, cuadernos, lápices y otras cosas pero no para mí, sino para pequeños de escasos recursos, que nunca han tenido la experiencia de utilizar útiles nuevos.

Este año decidí utilizar las cosas que ya tenía en casa y solo comprar lo necesario; porque sin darnos cuenta consumimos cosas que en verdad no necesitamos y en pocas ocasiones vemos a aquellos que necesitan apoyo para continuar con sus estudios, ojalá estos niños continúen con sus sueños.

 

Nuevas rutas para promocionar el comercio justo en la industria de la ropa

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Imagen de Ecoalpisa


The clothing product of the fast fashión, is used on average 5 times


Por Daniela Esquivel

¿Cuál podría ser la relación del comercio justo y la ropa que adquirimos actualmente?

Muchas de las prendas que adquirimos hoy en día tienen un diverso origen: las tiendas departamentales, tianguis, tiendas de ropa en línea, etcétera. Su procedencia es diversa, con un gran aumento de piezas de procedencia china.

En nuestro país, la ropa de la llamada industria “fast fashion” comenzó a adquirir una popularidad notable a finales de la década de los años noventa, con la apertura enloquecida de tiendas como Zara, quien desde entonces se perfiló como una de las preferidas de mexicanos de clase media en busca de aceptación e identidad.

Actualmente Zara es líder dentro de la ropa de tendencia que se realiza de manera rápida, cubriendo las expectativas de un mercado consumista y vulnerable a las presiones mercadológicas. Fuimos testigos del crecimiento desmedido de tiendas de ropa en nuestro país. Hoy por hoy nos es fácil distinguir las diversas marcas que forman parte de las tiendas más conocidas de los centros comerciales.

Hemos caído más de una vez en sus seductores influjos atravesando sus puertas con sendas bolsas de prendas “en oferta” “trendy” “de moda”… pero, ¿de calidad? Este es sólo uno de los puntos de las reflexiones que giran en torno a la ropa, obligándonos a continuar con los subsecuentes: impacto ambiental, consumismo, salubridad textil y por supuesto: comercio justo.

Comercio justo. Dos palabras poderosas. Intercambio equitativo

La ropa de línea comercial o la ropa inditex no abandera precisamente este concepto. Ni para los realizadores, ni para los consumidores. Aquellas personas que crean que al adquirir un vestido de 400 pesos han logrado una excelente compra podrían estar muy lejos de tener realmente un intercambio equitativo.

Uno de los principios básicos del comercio justo es que las personas que ofrecen un servicio o producto, reciban por el mismo, un salario digno.

Detrás de los aparadores de Forever 21, Pull and Bear, Oysho, H&M y muchas más, hay historias de abusos laborales, salarios miserables y explotación.

Pero el consumidor también es engañado, las piezas adquiridas de estas tiendas se usan en promedio unas cinco veces solamente, ya sea por la presión consumista de adquirir nueva ropa o por la mala calidad de la prenda en sí.

No existe comercio justo sin la participación consensuada de ambas partes. Éticamente estamos invitados a reflexionar nuestras prácticas de consumo con respecto a la industria del vestido. Con el ánimo de presionar, solamente porque esta industria representa, después de la petrolera, la segunda más contaminante del mundo.

Iconos del Comercio Justo

Sin planeta, ¿a quién le vamos a mostrar nuestras preciosas prenditas de descuento?
Nuestra voracidad debe tener un límite.

El comercio debe ser justo para todos, principalmente para nuestro ecosistema, para quien manufactura y para el consumidor.

¿Gozaríamos de la misma manera un vestido por el que se le pagó a quien lo hizo 50 centavos? ¿Lo presumiríamos igual?

La equidad comienza en la adquisición de la consciencia y existe la posibilidad de ser justos, comienza con una decisión.

Reflexionar sobre un tema como el comercio justo puede comenzar con algo con lo que convivimos día tras día: ¿qué me voy a poner?

Hay una historia en cada una de los elementos que componen nuestro vestido diario. Historias humanas. ¿Quién habrá hecho mi pantalón?

Detengámonos un poquito, pensemos y poco a poco renovemos nuestra forma de consumir, de manera paulatina, a veces lenta, pero segura, comenzaremos a ser más justos en lo que al intercambio comercial refiere.

Hagamos un mundo donde nadie “pierda”.

Lo merecen sus bolsillos.

Lo merecen nuestros bolsillos.

Lo merece todo, el planeta.


Daniela Esquivel es licenciada en Literatura Dramática y Teatro y  estudios de maestría en Educación y Docencia, y  directora de Compañía de Teatro Luña y Señas. 

La Utopía del Deber Ser / Necesidades reales

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Aunque el término de la Guerra Fría se estableció con la caída del Muro de Berlín me parece que nos encontramos ante la misma guerra ideológica entre dos extremos; por un lado consumidores defendiendo sus derechos siendo arrastrados por la dinámica capitalista y por otro, pueblos completos sufriendo represalias contra su libertad. La lucha por el derecho al libre mercado se intensificó con la Revolución Industrial, ya han pasado más de tres siglos, lo que propicia que  las nuevas generaciones tengan la asimilación  innata de consumo.  Pareciera que olvidamos que fueron seres humanos quienes crearon los sistemas económicos actuales, son también los seres humanos quienes mantenemos dichos sistemas. Por lo tanto, los mismos seres podemos diseñar y mantener un nuevo sistema que tenga lo mejor de ambas ideologías.

Sé que es Utópico pero el Deber del Ser es buscar su bienestar y el de toda su especie, superando el destino biológico de sobrevivencia del más fuerte. Entonces comencemos por diferenciar de manera consciente las necesidades reales de las creadas.  Por ejemplo, consumir agua es una necesidad real, adquirir paquetes de 24 botellas plásticas para contribuir con el calentamiento global No es una necesidad. Llevar comida a la familia es necesario, adquirir una deuda como en la antigua tienda de raya, de miles de pesos a grandes corporaciones mercantiles no lo es. Perdemos de vista que no pagamos con dinero, lo hacemos con el tiempo que invertimos para sostener ese nivel de vida, tiempo que ahora nos gritan con exigencia nuestros niños y adolescentes.

Las Competencias de la Educación para el Consumo

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What are the education skills for consumption? and why work them, even when they do not appear in the curricula


Por: Fermín Acosta Mireles

En un efoque de formación por competencias, se tienen que suponer también las competencias inherentes a la Educaciòn para el Consumo tienen cabida. Sobre ellas han trabajado algunas instituciones, y sí nuestra intención es empezar a trabajar sobre está área educativa, es importante retomar la experiencia de aquellos que ya iniciaron el camino.

La Fundación Euroski. de origen español, a través de su página Consumer propone trabajar las siguientes competencias:

  • Economía Personal. La idea es que se entienda el proceso del ahorro, la importancia y el beneficio de realizar un presupuesto, compremder los riesgos y beneficios al hacer una compra.
  • Salud y Seguridad en el Consumo. Diferenciar la realidad de los alcances de la publicidad, y en función de ello, tomar decisiones que no comprometan la salud del consumidor.
  • Consumo Responsable. El análisis de lo que implica para el entorno el consumo de los productos que se consumen. de manera individual y colectiva.
  • Servicios al Consumidor. Concer los derechos y obligaciones que se tiene como consumidor.

Una educación basada en competencias advierte una movilización de conocimientos, habilidades y actitudes y valores. Esto es desplazar lo que no nos hace competentes o mejorar en lo que ya somos. En el caso de la Educación para el Consumo, se tata en muchos casos de desprendernos de malos habitos

En una sociedad de consumo como la nuestra donde constantemente estamos bombardeados de una gran cantidad de productos elaborados para necesidades reales o inexistentes, y acompañados de millonarias campañas de publicidad, por lo que  la resistencia a su compra es difícil de resistir, e incluso se genera una angustia al no poder hacerlo, pero ello puede ser una gran pretexto  para abonar a la competencia de la  Economia Personal, ya que se tiene a la vista una gran cantidad de productos y servicios similares, lo que nos permite comparar precios y tomar las mejores decisiones, para ahoarrar o invertir.La idea es evitar gastar en productos innecesarios o de mala calidad a un precio excesivo, dejar de comparar por impulso, planear las salidas de dinero, y no arriesgar la Economía Personal, y por ende abonar a está comptencia.

Un ejemplo sobre la Competencia de Salud y Seguridad son los habitos alimenticios, ya que sabemos, que sí constantemente consumimos comida de alto contenido calórico y no hay gasto de enegía que justiique su ingesta, el resultado es el  sobrepeso, un alto colesterol o la diábetes- Al comprenders las propiedades de lo que se come y actuar en consecuencia se abona en esta competencia.

 

Más allá de los materiales de lo que están hechos los productos que se consumen, hay que pensar sobre el recursos que se invierten, pero que en realidad se terminan gastando para elaborarlos, y más allá las manos que los hacen. La Competencia sobre Consumo Responsable, nos lleva a tener conciencia sobre cómo y con qué se hacen los productos, lo que puede hacer virar nuestra decisión de compra. Un ejemplo de ello son aquellos productos que involucran la explotación infantil para relaizarlos, o un deterioro importante de un econsistema para obtener su materia prima. Cosméticos que son probados en aninales o balones deportivos que involucran explotación laboral, deierán quedar fuera de las lista de consumo, por ello es importante concoer a fondo la historia y proceso de producción de las empresas y sus marcas.

Por último, la competencia sobre los Servicios al Consumidor. El que compra y el que vende tiene derechos y obligaciones, una manera de adquirir esta competencia es informarse sobre este asunto actuar conforme a Derecho. Para saber sobre algunos derechos de los consumidores en México sería importante revisar algunos de los que plantea su Procuraduría  Federal del Consumidor a través de una serie de décalogos para tomarlos como recurso y trabajar esta competnecia.

Hay mucho que trabajar para construir competentes en Educación para el Consumo, pero más aún más edificarlas desde la educación familiar, escolar y social, y hay que empezar ya, porque el planeta se nos acaba día con día y de manera acelerada.


Fermín Acosta Mireles, consultor en Educación Financiera. 

En busca de Prometeo / El consumo en la sociedad

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A finales del Siglo XIX, a causa de la Revolución Industrial, principalmente en su segunda etapa (1880-1914) aparece un fenómeno social que se le conoce como la sociedad del consumo. Este concepto determina lo que ha establecido el ritmo de nuestras sociedades actuales: el consumo masivo de bienes y servicios; la otra, la producción masiva. Ambas, en una lógica desequilibrada más inclinada por la oferta que por la demanda.

En términos prácticos, esto ha producido que la tecnología se desarrolle de manera exponencial para lograr las máximas ganancias y el enriquecimiento desmedido, objetivo primordial del capitalismo en su última fase, el globalizador. Se puede apreciar en la obsolencia programada de los productos, los cambios de equipo celulares cada cierto periodo de tiempo determinado por contratos comerciales, en el fetiche del dinero donde el crédito es un mecanismo de intercambio no de productos sino moneda.

La tecnología tiene un papel importante en todo esto. Por eso, las opiniones alrededor de estas suelen ser diversas desde su aceptación incondicional hasta nombrarla en todo sentido el mal supremo de la humanidad. Pero, es importante reflexionar que en realidad no es la tecnología la causante porque quien la usa no es más que el ser humano, de nada sirve transferir la responsabilidad a lo que evidentemente es un producto de él mismo. No hay dioses mitológicos que ahora nos salven, la deuda y la obligación es de nosotros en temas que se relacionan con lo expuesto: el calentamiento global, la basura electrónica, los desechos sólidos, entre más. Pareciera que ahora se lucha con lo mismo que generó bienestar a la humanidad, con la industrialización pero no es así, el combate está en su forma e intención.

Hoy, hay mucho que reflexionar en estas nuevas condiciones, en un mundo donde la tecnología predomina y con la irracionalidad de su uso, nos deshumaniza, algo que tal vez, desde el mismo mito griego, Prometeo no aceptaría.

Mediateca

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Para saber más sobre Educación para el Consumo es indispensable tener herramientas que nos pemitan irrumpir en su conocimiento, hasta el momento no es, al menos en México, una asignatura nombrada como tal, en los planes de estudio, pero su conocimiento apunta cierta trasvesalidad, en materias inscritas en las Ciencias Naturales o la Tecnología, por tanto dejamos por aquí, algunos recursos para abonar sobre el tema y tomar ideas para su implementación.

Youth X Change

Una guía sobre como adquirir hábitos de consumo sostenibles y responsables con el mundo que nos rodea. Editada por la  ONU a través de la UNESCO y  el PNUMA.

La Educación del Consumidor en el Aula

Es una guía básica para docentes con estrategias didácticas para implementar en el aula sobre alimentación, medios de comunicación, compras juguetes y culto al cuerpo, entre otros temas. Editado por E-Cons, y el gobierno de Aragón, España.

 

 

 

 

De Consumidor a Consumidor Reponabale

Vídeo producido por la Generalitat de Valencia y Stem Comunidad Valenciada. En este vídeo se encontraran referencias importantes para advertir conciencia sobre el consumo de alimentos, combustibles y juguetes. Hace énfasis en la explotación de niños para la producción de artículos que consumimos diariamente.

 

El abc del comercio justo

 

Libro que trata sobre el comercio justo como herramienta de cooperación al desarrollo, su concepto, características y condiciones, son algunos de los temas que aborda esta obra. Este recurso es suficiente  para empezar a entender el tema.