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Educar-nos / Ciudadanía vs. Deserción Escolar

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Ciudadanía vs. Deserción Escolar


A diario vemos niños y jóvenes en cruces viales, algunos otros deambulan por las calles en horas que se supone debería estudiar, algunos más trabajan en el campo o permanecen en casa. Entonces surgen las preguntas ¿alguna vez han asistido a la escuela ésos chicos? De ser así,  ¿por qué abandonaron sus estudios?

El panorama es variopinto, puede ser por problemas económicos de la familia; falta de una adecuada guía para la toma de decisiones; por inseguridad; por la escasa formación de los padres; por no contar con un centro educativo cercano, lo cual implica largas jornadas de trayecto; tal vez sea lo anacrónico del sistema educativo que puede resultar poco retador para algunos;  en el caso de las mujeres por discriminación; una maternidad prematura; y un largo etcétera.

La gran incógnita es: qué estamos haciendo como integrantes de una sociedad que a últimas fechas esgrime la igualdad y la democracia.

Viene a mi mente una nota periodística que vi hace unos días donde una profesora dedica unas horas por la tarde para dar clase al hijo de una mujer que vende dulces en la calle. Sin duda esta es una acción ejemplar. Bien podríamos dedicar el par de horas que damos a las redes sociales, por decir lo menos, a dar asesoría o regularización, organizar círculos de estudios en nuestra comunidad, brindar orientación vocacional, difundir información sobre derechos sexuales y reproductivos. Educar-nos entre todos para reducir este problema que es el origen de muchos otros en nuestra sociedad.

Alejandra Vanegas

La Tinta Maestra / Deserción Escolar, donde mira duele

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Deserción escolar, donde mira duele


La deserción escolar como fenómeno social, más que un acontecer cotidiano, es una amenaza latente al desarrollo de las personas que habitan en un determinado lugar.

Para los países de América Latina, la deserción escolar está siempre al acecho de aquellos que en busca de superarse a sí mismos, constantemente ven sus aspiraciones académicas y profesionales truncadas por distintos factores y condiciones que hacen imposible su permanencia en los distintos niveles educativos. Desde la infancia hasta la juventud y, a veces, la edad adulta.

La deserción escolar es un problema que necesita ser atacado desde diversos enfoques: económicos, académicos, políticos, infraestructura y muchos más.

El trabajo que se necesita realizar es mucho, y en gran medida supera las capacidades de quienes intentan atacar el problema de la deserción escolar, también es frecuentemente pasado por alto entre aquellos que sí pueden tomar decisiones sustanciales para corregir el problema.

Si alguna vez has estado al frente de un salón de clases, probablemente has visto en alguna ocasión a uno de tus alumnos tener que abandonar tu clase. Se lamenta mucho, sobre todo por lo difícil que se puede convertir la vida después de una educación inconclusa. Y no cabe más, que desde la trinchera en que te haya tocado involucrarte en la educación, des lo mejor de ti para ser un apoyo en contra de la deserción, mientras las grandes propuestas aparecen con grandes resultados que ofrezcan soluciones notables.

Gil Gómez Lara

La Utopía del Deber Ser / En la obra de la educación, la deserción es la antagonista

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En la obra de la educación, la deserción es la antagonista


A la par de la trayectoria escolar, siempre como antagonista se presenta la deserción escolar. El faro que nos guía es pensar en erradicarla, lograr la permanencia y término de la trayectoria escolar completa para el total de la matrícula del alumnado.

Para acercarnos aunque sea un poco a esa meta es necesario apoyar al estudiante desde diversas áreas, por ejemplo, el área económica, para cubrir los gastos que van desde papelería hasta traslados y comidas; otro punto determinante es contar con el tiempo mínimo indispensable para la meta a lograr; analizar dónde y cuándo realizar los estudios, entre otros aspectos. Todos estos elementos es posible reflexionarlos desde la Orientación Vocacional, inicio indispensable del camino escolar voluntario.

En la Utopía del Deber Ser, es decir, desde el plano de lo ideal, deberíamos formar a nuestros niños desde la libertad y seguridad para tomar decisiones, es una habilidad que se adquiere y se fortalece desde la elección de papas o zanahorias, short o vestido, visitar a los abuelos o ir al parque, etcétera. Si la toma de decisiones ha sido fortalecida desde pequeños, cuando nos enfrentemos a disyuntivas importantes tendremos las herramientas para elegir o para minimizar el miedo a hacerlo.

Aunque la permanencia depende de muchos factores además de la elección, contemplar el analizar todas las posibilidades antes de embarcarnos a una meta a largo plazo, sin duda minimizará la posibilidad de abandonarla, dado que fue una decisión pensada, analizada y puesta en marcha de conformidad para terminarla. Nadie comienza algo cuando sabe que lo dejará inconcluso. De esta manera no toda la responsabilidad de la deserción recae en las autoridades educativas.

Marina Hernández

Tintes Pedagógicos / Familia, Nivel de Escolaridad y Deserción

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Familia, Nivel de Escolaridad y Deserción


Para algunos de mis familiares, ahora ya adultos, casados e incluso con hijos resulta algo lejano hablar del tema y es que abandonaron la escuela durante la secundaria. Al principio pudieron pasar sus mejores años de juventud en un “no importa, igual va saliendo trabajo y tengo dinero”. Ahora, aunque no se lamentan abiertamente, parece ser que su situación les cobra factura cuando, a sus casi 40 años de vida las oportunidades de empleo se ven seriamente mermadas, y no hablemos de calidad de vida para ellos, sus hijos y su esposa.

Para muchos en esa etapa temprana les parece fácil abandonar la escuela porque no les gusta o porque les coartan sus ganas de ser libres, pero ¿realmente es mero aburrimiento o rebeldía? En muchos hogares se observa lo que les pasa a los hijos y, sin embargo, para muchos de esos “desertores” el factor psicológico es clave para evitar su deserción. En el caso de mis familiares uno de ellos resultó ser disléxico, situación que no fue percibida sino hasta su madurez, un aspecto que en su momento le impidió sentirse parte del sistema escolar cuadrado y mejor buscó refugio con “amigos” que le ofrecían un lugar al cual pertenecer.

Lamentablemente los padres de familia o personas encargadas de la educación en casa de los niños y adolescentes no tienen el tiempo, y muchas veces ni la capacidad para descubrir problemas específicos de cada uno de sus hijos. No obstante, tomando en cuenta que este mundo con su acelerado avance tecnológico está dejando atrás a los que no se han preparado, es urgente hacer un alto y aplicar tintes pedagógicos y psicológicos a la educación en casa, de lo contrario la deserción escolar irá in crescendo, gracias a la generalización tanto de la crianza como posteriormente en la educación en el aula.

Heidi Argüello

Historias de Luna / Sin metas… no hay futuro

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Sin meta… no hay futuro


Hola, ¿cómo has estado?, ¿recuerdas cómo fue que escogiste las escuelas donde estudiaste?; mis papás y yo fuimos a ver varios kinder y ahora primarias para saber cuál era la mejor para mí, cuáles cubrían nuestros intereses, el tipo de enseñanza, cercanía, entre otras cosas; pero ahora que mi hermana va a ingresar al bachillerato la situación cambia, ellos pueden ver y comparar las mejores opciones para su formación pero ya no depende totalmente de ellos ni de mi hermana la escuela donde ella estudiara.

Ella y miles de estudiantes realizarán un examen y dependiendo su resultado le asignan una escuela. La situación es que muchos de ellos buscan pertenecer a ciertas escuelas, llegando a ser pocas opciones con pocos lugares para tantos alumnos, por lo que varios de ellos quedarán en su segunda, tercera o quizás en sus últimas opciones.

Mi hermana ha escuchado decir a algunos compañeros que si quedaran en X escuelas ellos preferirían esperar otro año sin estudiar y volver a realizar el examen para poder quedarse en una mejor opción; otros comentan que es mejor tener un trabajo que ir a ese tipo de escuelas. Mi hermana no sabe qué opinen los papás de sus compañeros sobre esta situación, pero ella cree que sus compañeros toman decisiones precipitadas, muchos de ellos aún no saben qué quieren para su futuro, no tienen metas y tampoco intereses definidos.

Si esto es así, cómo pueden planear su futuro, cómo pueden saber qué camino escoger, tal vez soy muy pequeña y me faltan cosas por aprender, pero si no sabes a qué lugar quieres llegar como sabrás qué camino tomar, si no sabes que te apasiona fácilmente desertarás.

Marisol Rosas Gómez

En Busca de Prometeo / El Arte Mecánico y el Arte Político

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El Arte Mecánico y el Arte Político


La historia con respecto a la educación se aborda con diferentes estilos e ideologías. Ninguna es más o menos; al contrario, permite observar desde diferentes visiones el objeto de estudio de la Pedagogía: la educación. Particularmente, uno de estos estilos es el filosófico, diversos autores han abordado no solo la educación sino la misma disciplina que la estudia, tal es el caso del libro de Nicola Abbagnano y A. Visalberghi, titulado Historia de la Pedagogía. La introducción de esta obra comienza precisamente con El Mito de Prometeo, los autores analizan a partir de esta narración y ampliando con otro posterior, cuando Zeus otorga el arte político, su implicación con la naturaleza y actividades de la educación.

El arte mecánico y el arte político, conceptos derivados de estos mitos, nos dicen Abbagnano y Visalberghi, son importantes porque son las condiciones necesarias para la sobrevivencia del hombre. Sin prescindir de estos, respecto al arte mecánico, las especializaciones son indicativas para determinar oficios y profesiones y, el arte político permite la convivencia, el respeto recíproco y la justicia; ambos, se pueden aprender, de otra forma no serían artes. Dentro de la historia de la tecnología, delimitan sus fronteras con sus incidencias naturales pero ¿qué sucedería si estas se diluyeran? Hay noticias, está sucediendo, esta etapa en la historia de la Humanidad se identifica como la Era de la Información y, de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

José Daniel Guerrero Gálvez