En busca de Prometeo / Analfabetismo y tecnología ¿Qué relación tienen?

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Esta es la pregunta que se formuló para escribir esta columna. Para responderla fue necesario saber que el analfabetismo es un fenómeno que ha tomado relevancia en gran parte del siglo XX, aunque históricamente el término viene referenciado desde mucho antes pero en este período tiempo, la importancia es mucho más intensa debido al crecimiento económico de las naciones donde la necesidad del mercado laboral requería una alfabetización de la fuerza de trabajo. Así el combate contra la analfabetismo comenzó con diversos programas que combatieran este fenómeno. Esto es desde el punto de vista económico considerando que es el motor de la sociedades actuales pero hay una razón más social, más política —a la manera griega, en el ejercicio de la convivencia humana en todos sus sentidos—, es un derecho humano como tal se relaciona con la pobreza y el crimen, lo que implica un profundo rezago al desarrollo humano.

Aún no respondemos a la pregunta inicial y es precisamente porque la tecnología no está relacionada directamente con el analfabetismo sino con los instrumentos que la combaten, porque la lectura y la escritura son tecnologías y no recientes sino muy antiguas. De ahí que se consideran a estas como algo inherente a la naturaleza humana pero no es así. Su desarrollo implicó, sí una cuestión evolutiva en el desarrollo de pensamiento y el lenguaje como origen pero que fomentaron la creación de representaciones gráficas que determinan una codificación sistemática de signos para almacenar información provenientes de estos. Así, la escritura que sería dibujar estos signos así como su interpretación a través de la lectura entran en la definición de tecnología en su primera acepción según el Diccionario de la Lengua Española (DLE, 2018) como un “conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”, reconocibles en los manuales de ortografía y gramática de los diversos idiomas que existen en el mundo.

Pero esto no queda sólo aquí, tomando a la escritura en su definición como un sistema de signos que almacena información a través de un código sistematizado se puede afirmar que hay otras tecnologías dentro de esta misma categoría. Éstas se desarrollaron inicialmente en el siglo XIX pero han tenido su mayor auge e impacto a partir de la segunda mitad del siglo XX, se les identifica con diversos nombres pero se les reconoce mucho más como Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), las cuales determinan un ecosistema de información basados en códigos que ha derivado en pensar, en relación a estas y desde el fenómeno del analfabetismo, en el término de alfabetización digital.

Ahora bien, si la escritura y la lectura son tecnologías que pueden ser aprendidas inclusive a muy avanzada edad —la cual se tienen evidencias sobre ello—; las TIC, también inmersas en esta naturaleza y considerando que sus fundamentos no han cambiado, no así sus formas, desde la primera mitad del siglo XX, es posible aprenderlas sólo conociendo, así como estudiar otro idioma, su “ortografía” y su “gramática”. Al fin y a cabo, en busca de Prometeo, la ONU declaró desde 2011, el acceso a Internet como derecho humano, lo que implica que sus mecanismos (TIC), como la escritura y la lectura, también son un derecho humano.