No. 25 Educación Indígena

Tiempo de lectura: 1 minuto

Editorial El antagonismo histórico entre Pueblos indígenas y Occidente
Compartir más que educar Educar lo invisible
Columna / La Tinta Maestra – Terrenos Disparejos Columna / Historias de Luna – Quién pierde más el índigena o nosotros
De los indígenas para el mundo: voces y acciones que deben persistir Neoliberales vs. Diversidad Cultural
Columna / La Utopía del Ser – Del genoma a la tierra Columna / Educar-nos – Doble discurso
El Heavy Metal como promotor de la interculturalidad en la Educación. La educación indígena en la 4T
Columna / Tintes Pedagógicos -Educación Indígena desde casa. Columna / En busca de Prometeo – Prometeo y Quetzalcóatl
México y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales Universidad Intercultural Indígena de Michoacán: símbolo de justicia social

 

Editorial Educación Indígena / De allá para acá

Tiempo de lectura: 1 minuto

 

Con este número celebramos nuestro 4to. Aniversario, no imaginamos haber llegado a 25 números ininterrumpidamente, y es por eso por lo que quizás estamos aquí, porque no lo soñamos, solamente lo hicimos.

Iniciamos un quinto ciclo con un nuevo formato, una nueva imagen, nos renovamos, y acompañamos el cambio con un tema de discusiones pendientes, y más de acciones políticas que de educativas inclusivas: La Educación Indígena.

Centrada en la educación básica, en la alfabetización de los adultos, en un intento por preservar las lenguas de los pueblos asentados desde siempre en el territorio que hoy circunscribe México, la Educación Indígena requiere, nos parece tener un currículum propio, pero para aquellos que no están tipificados como indígenas.

Se trata de traer de las culturas indígenas aquellos elementos que nos permitan acercarnos a todos como son: el arte que imprimen sus artesanías y textiles o sus conocimientos sobre herbolaria, y más aún sus valores de convivencia social y el respeto por los mayores, y en la enseñanza de la lengua distinguir el origen de aquellas palabras que tenemos prestadas en nuestro vocabulario cotidiano, tales como: tianguis o escuincle.

Desde aquí proponemos a quien nos lea, sobre todo si es educador en el sistema de educación básica, que enfoque su mirada a este mundo, para que deje de ser invisible, que les ayuden a comprender a sus alumnos la herencia y grandeza de las culturas indígenas, pero sobre todo evadir aquellas actitudes que incitan a la discriminación que no nos lleva a ningún lado…la consigna es traer conocimientos de allá para acá, para estar todos aquí.

Dejamos esta editorial, no sin antes agradecer a todos aquellos que han hecho posible este cuarto aniversario.

De los indígenas para el mundo: voces y acciones que deben persistir

Tiempo de lectura: 4 minutos

Por Marisol Rosas Gómez

Es poco común hablar sobre los indígenas, aunque sabemos de su existencia y tenemos conocimiento de algunas de sus necesidades, no los conocemos a fondo y tampoco somos empáticos con lo que estos se enfrentan día a día para salir adelante. Entre ellos se han distinguido diversas figuras que luchan por el bienestar de las comunidades indígenas, que al vivir en carne propia las desigualdades, falta de oportunidades y de derechos alzan su voz para mantener en alto la cultura indígena y demostrar que son una comunidad fuerte que exige respeto y equidad.  

Datos duros

A nivel mundial existen alrededor de 370 millones de indígenas, ocupando así el 22%  de la superficie terrestre, los grupos indígenas representan el 5% de la población; se estima que estos pueblos indígenas hablan 4,000 dialectos o lenguas; además, es importante mencionar que forman parte del 15% de la población más pobre del mundo. Mientras tanto, México ocupa el 8vo lugar en el mundo entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas, los cuales residen fundamentalmente en zonas rurales y de alta marginación (https://bit.ly/2GeK6Ou).

En la República Mexicana existen 68 pueblos indígenas que corresponden con las 68 lenguas que se hablan a lo largo de todo el país, en diversos estudios realizados se puede encontrar que un alto porcentaje de los grupos indígenas viven en pobreza o pobreza extrema, carecen de acceso a la alimentación, bienes y servicios básicos, dichas investigaciones muestran que los derechos humanos de los indígenas no son respetados, algunos de ellos son explotados en trabajos agrícolas, domésticos e incluso sexualmente.

Representantes indígenas

Los pueblos indígenas cuidan sus tradiciones, costumbres y creencias, por lo tanto, muchas comunidades forman organizaciones para defender sus derechos, para gestionar obras, desarrollar proyectos productivos, etc.; aún así, no hay quien represente a todos los indígenas a nivel nacional o estatal debido a las variantes lingüísticas, los militantes de los diversos partidos políticos y las variadas religiones; pero existen personas que sobresalen por su entrega, lucha, dedicación y amor hacia su gente, que llevan con orgullo su valor cultural e intelectual al mundo.

  • Rigoberta Menchú
Resultado de imagen para rigoberta menchu

Foto: Mundo Chapin

Activista de los derechos humanos de Guatemala, integrante de una familia indígena maya-quiché, luchó contra la guerrilla, la pobreza y la represión, fue reconocida mundialmente como portadora de la realidad indígena y por su activismo por los derechos indígenas y el respeto hacia su cultura. Por ejemplo, logró que la espiritualidad maya ya no se practicara en secreto, rescató el manejo del calendario maya, así como la oficialidad del uso de la lengua maya, permitiendo así que la historia indígena empezara a ser oficial. En 1992 recibió el premio Nobel de la Paz, por su trabajo en pro de la justicia social y de la reconciliación etno-cultural basada en el respeto de los derechos de las personas indígenas.

  • María de Jesús Patricio “Marichuy”
Resultado de imagen para marichuy

Foto: Diario Tiempo México

En mayo de 2017 fue electa como vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), denuncia el abandono y el olvido de las comunidades indígenas y de la mujer, funda y dirige la Calli Tecolhocuateca Tochan, la Casa de los Antepasados, institución que en alianza con la Universidad de Guadalajara mantiene viva la medicina tradicional y la lengua nahua en el sur del estado de Jalisco. Marichuy fue la primer aspirante indígena independiente para registrarse como candidata para la Presidencia de México en 2018.

  • Leticia Gallardo Martínez
Resultado de imagen para Leticia Gallardo Martínez

Foto, El Imparcial de Oaxaca

Originaria de Santa María Tlahuitoltepec, Mixe, actualmente directora de la Banda Femenil Viento Florido donde las mujeres indígenas pueden mostrar sus talentos musicales, con más de 40 años de trayectoria musical lucha contra la barrera que le imponen en el ámbito cultural machista que prevalece en algunas poblaciones de Oaxaca, invita y defiende que las mujeres deben prepararse primeramente en lo profesional, dejando de lado la idea de que la mujer sólo debe crecer y casarse; su principal mensaje: “luchen por lo que les guste, ya sea en la danza, música o pintura, hagan lo que les apasiona porque el arte es lo mejor que existe en el mundo”.

Así como ellos existe una gran cantidad de indígenas que llevan con orgullo su origen étnico, pero más importante aún, buscan que las comunidades y pueblos indígenas salgan del anonimato, tengan las mismas condiciones de vida de los no indígenas, tratan de ser una inspiración para aquellos que no son vistos ni escuchados.

Resultado de imagen para lila downs

Foto: Sheshredsmag.com

Algunos de ellos lo hacen mediante la música como la cantante mixteca Lila Downs que interpreta canciones en español, inglés, mixteco, zapoteco, maya, purépecha y náhuatl; otros mediante el arte como Francisco Toledo promotor cultural y filántropo zapoteco, fundó el Centro de las Artes de San Agustín, además de diversos centros en el norte de Oaxaca. Cuenta con diversos premios internacionales enfocados en las artes.

Resultado de imagen para Yalitzia Aparicio

Foto: revistaonda.net

Recientemente un nombre indígena está en boca de todos, Yalitza Aparicio, de ascendencia mixteca y de profesión educadora de preescolar, se convirtió en la primer mujer indígena en ser nominada como mejor actriz en los Premios Oscar sin tener formación previa en este género, lo curioso aquí es que demostró que gran parte de la sociedad rechaza y discrimina a los indígenas, no existe apoyo y empatía hacia ellos, nos demostró que a los no indígenas les hace falta recibir una educación indígena para respetar y apoyar a nuestros hermanos de tierra, ojalá pronto podamos ver ese cambio que sería positivo para toda la humanidad.


Marisol Rosas Gómez, pasante de la licenciatura en Pedagogia por la Universidad Nacional Autónoma de México

El Heavy Metal como promotor de la interculturalidad en la Educación

Tiempo de lectura: 4 minutos

Una dimensión iridiscente en la educación

En nuestros días la convivencia entre diferentes formas de pensar y entender el mundo se ha desarrollado de infinitas maneras y en muy diversos espacios. La Globalización impulsada por una feroz economía de libre mercado y el cada vez más poderoso impacto que tienen los medios masivos de comunicación afianzan esta interacción en ámbitos tan multifacéticos como la música o la educación.

En estos parámetros, el Heavy Metal como un género musical sensible a esta interacción puede tener la función de ser un puente y diálogo entre las expresiones culturales que conviven en una sociedad, más si se hilvana con la esfera educativa. Aunque parece disparatado el vínculo entre educación y este estilo de música no son lejanas.

Para comenzar, vale la pena señalar que el Heavy Metal como expresión cultural guarda un lazo muy íntimo con la sociedad que lo crea, y por ende con la cultura de los individuos que lo interpretan. En diversos subgéneros de esta clase de música vienen insertos una serie de elementos que parten desde la cultura urbana del mundo occidental hasta los rituales y cantos festivos de una comunidad originaria del Centro de México, o incluso oraciones y plegarias judías. Por otra parte, el “Heavy” posee un valor enriquecedor al involucrarlo en el proceso educativo, puesto que éste proyecta en el escucha una fuerte carga de emotividad y sensibilidad que podría enfocarse en incentivar en los educandos un conocimiento empático hacia la historia, leyendas y valores de otras culturas, así como combatir posturas xenófobas y motivar un acercamiento crítico y respetuosos hacia éstas.

De este modo, la también conocida Música del Diablo puede funcionar como acompañante y promotora de una educación intercultural incrustando tanto en un ambiente institucional como en la educación no formal.

Los siguientes proyectos musicales que se analizarán a continuación son un ejemplo de las virtudes del Heavy Metal y sus sub estilos como elementos que apoyarían la formación de una educación intercultural.

Los casos: Orphaned Land, DelDesierto y Xipe Vitan

Orphaned Land (Tel Aviv, Israel)

Orphaned Land es una de las agrupaciones que más pudieran ser de utilidad para incentivar una educación intercultural. Originarios de Israel, su trabajo artístico se ha concentrado en reivindicar el pacifismo, así como el legado musical tradicional y cultural israelí y el diálogo armonioso entre las diferentes religiones y comunidades que habitan el Medio Oriente. Uno de sus mayores éxitos, All Is One tiene por meta ser un mensaje de paz y de coexistencia entre las principales religiones que dominan esta región del mundo, el vídeo musical que impulsa la promoción de esta producción mezcla elementos culturales propios de cristianos, musulmanes y judíos lo que representa una invitación al público de construir un futuro más cordial apacible.

 

DelDesierto

Uno de los grupos de Heavy Metal mexicanos que han resaltado por su maestría e interés en vincular diferentes estilos musicales provenientes de diversos lados es DelDesierto. Oriundos del estado septentrional de San Luis Potosí, este grupo de 5 jóvenes músicos editaron dos álbumes donde conjuntaron sones, huapangos, música árabe, mariachi y heavy metal con leyendas populares propias de su localidad y de todo México. La razón de tal conjunción sonora parte del interés por conservar e impulsar la cultura musical mexicana así como respaldar mecanismos de diálogo y conocimiento mutuo entre los colectivos que existen en el país. Su último disco publicado Tlalmanalli representa un viaje entre el folklore enraizado en las culturas azteca, maya, huasteca y la mexicana actual.

Xipe Vitan

Un caso especial entre los presentes es Xipe Vitan, un proyecto músico-cultural en lenguas originarias integrado por cinco jóvenes de la etnia Hñähñü (otomí) que tiene su sede en la Ciudad de México y cuyas actividades no solo se encuadran en lo musical, sino también en la labor de investigación y difusión de las lenguas de las poblaciones nativas de nuestro país. Su labor musical (que abarca diferentes foros y públicos) retoma en sus letras su lengua hñähñü, así como el náhuatl, el quechua, tu’unSav y en ocasiones, el griego y el español.

Como se ha comentado antes, la labor de este grupo trasciende lo musical pues han organizado eventos culturales, cursos, coloquios y otros simposios académicos para mostrar de forma crítica la importancia de las lenguas y la preservación de la identidad cultural de los pueblos originarios así como sus derechos.

Conclusión

Con la breve presentación de estos casos me atrevo a asumir que la música y particularmente el hijo más rudo del rock (El Heavy Metal) posee un valor y un papel provechoso para la construcción de una educación intercultural. Como se ha mostrado en las anteriores líneas, este tipo de música tiene el poder de generar una serie de sentimientos y empatías que bien enfocados sirven de puente y concordia, así como de conocimiento entre las cosmovisiones que podrían habitar un espacio. Asimismo, el merol –como le llaman algunos de sus seguidores- es una fuente de ideas, valores y juicios que podrían respaldar una conducta y una serie de principios que combatan la xenofobia y el prejuicio, así como las conductas propias de un nacionalismo cada vez más agresivo y una cultura consumista perniciosa. Llegando a este punto conviene citar las siguientes palabras de la investigadora Ana María Botella Nicolás:

Educar a través de la interculturalidad significa enseñar a los niños puntos de vista no racistas, favoreciendo un clima de paz y potenciando conductas tolerantes y respetuosas. La Educación Musical es un magnífico medio para conocernos a nosotros mismos y para potenciar y mejorar las relaciones con los demás y con el entorno más próximo.

Fuentes de consulta:

  • Botella Nicolás, A. M. Música e Interculturalidad. Disponible en: https://www2.uned.es/congreso-inter-educacion-intercultural/Grupo_discusion_3/37.%20A.M.pdf
  • Castillo Bernal, S. A. (2016). Música del Diablo. Imaginario, dramas sociales y ritualidades de la escena metalera en México. México: Instituto Nacional de Antropología e Historia.
  • De la Peza Casares, M. C. (2013). El Rock Mexicano. Un espacio en Disputa. México: Productora de Contenidos Culturales Sahagún/Universidad Autónoma Metropolitana.
  • Gonzalez Mediel, O. (2008). La Canción como recurso de Educación Intercultural en la Escuela: Cancionero Intercultural en Ortiz Molina,  Angustias Marina. Música, Arte y Civilización. Granada: Universidad de Granada/ Center for Intercultural Music Arts.
  • Villa, O. y Siankope J. (2010). Música e Interculturalidad. Madrid: Editorial Los Libros de la Catarata.
  • Acerca de Orphaned Land: http://ciudad-zero.com/orphaned-land-toda-su-historia-pionera-del-metal-de-oriente-medio/
  • Acerca de Deldesierto: https://www.facebook.com/deldesiertomx/
  • Acerca de Xipe Vitan: http://www.indian-americas.com/xipe-vitan-jai/

Vicente Fabián López Corral es pasante de la Licenciatura en Historia por la ENAH  y estudiante de la Licenciatura en Pedagogía por la FFyL-UNAM

Tintes pedagógicos / Educación Indígena desde casa

Tiempo de lectura: 2 minutos

La inteconexión de dos mundos

Desde varias décadas atrás se ha venido persiguiendo el ideal de la educación indígena en nuestro país; sin embargo, hasta que en la década de los años 70 se pensó en incluir la biculturalidad y la educación bilingüe en el currículum se dejó de simplemente castellanizar a los pueblos indígenas. En la teoría se buscó desde entonces, integrar a la sociedad a los indígenas y su cultura y no simplemente ceñirlos a lo que el mundo globalizado ha dictado. No obstante, la brecha sigue siendo visible por lo que no se puede hablar de que se haya logrado conectar ambos mundos.  

En un esfuerzo por mejorar las circunstancias y contar con profesionistas preparados e involucrados en la biculturalidad y la educación bilingüe es que se han creado licenciaturas en Educación Indígena como la desarrollada por la Universidad Pedagógica Nacional en 2011. Empero, este enfoque no solo requiere profesionales sino toda una sociedad dispuesta a ser inclusiva, a respetar y enaltecer su cultura y sus raíces; se necesita que, desde los niveles básicos, aquellos que en un futuro serán adultos vayan eliminando la distancia para crear una educación para todos.

Vayamos agregando tintes pedagógicos a nuestro pensamiento y hagamos partícipes a nuestros familiares, amigos y a nuestro entorno para reconocer la riqueza cultural de los pueblos indígenas y todo lo que nos pueden ofrecer, que no solo se trata de que ellos aprendan español, sino que todos nosotros hablemos la lengua de la comprensión y la inclusión.

Heidi Argüello

México y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales

Tiempo de lectura: 3 minutos
 

Los Derechos Humanos han sido desde hace mucho un hito ético y político en las sociedades, particularmente en la Cultura Occidental. Su instrumentación ha experimentado una serie de vericuetos que hasta nuestros días perviven, uno de estos en particular, es con respecto a los pueblos indígenas y tribales. En relación a esto, en 1957 la Organización Internacional del Trabajo (OIT) bajo la premisa de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de estas poblaciones para evitar la exclusión del resto de la población no indígena, llega a un convenio, el número 107, el 26 de junio del año mencionado, entrando en vigor el 2 de junio de 1959. México, en específico, ratifica este acuerdo en 1959 entrando en vigor en 1960. Con una clara perspectiva integracionista en este acuerdo, la OIT hace una revisión en los años 80 del Siglo XX cambiando su panorama, considerando la permanencia de los pueblos indígenas y la garantía de su desarrollo y respeto a su identidad cultural generando lo que se conoce como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales. México lo ratifica en 1990.

Resultado de imagen para Índigenas y Trabajo

Foto: Edomex, portal ciudadano

Considerando que México ocupa el segundo lugar con respecto a la cantidad de población indígena en el continente y con una enorme variedad lingüística repartida en todo su territorio, el acuerdo 169 tiene una incidencia en todos los aspectos de la sociedad mexicana pero que frente a la problemática, se observa por parte de la misma, una apatía mezclada con estereotipos, prejuicios y discriminaciones en su seno que determinan una postura determinante frente a los pueblos indígenas. No es para menos, la relación entre europeos y pueblos indígenas desde la llegada de los primeros, se permeó a través de procesos educativos de conversión, dominación y aculturación lo que implicó una violencia que persiste en sus formas más sutiles y discriminatorias en la actualidad.

Esto se puede apreciar cuando México se suscribe al acuerdo 107 en 1960, en ese momento no hay conflicto con el desarrollo del país considerando que las recomendaciones son de tipo integracionista lo que no provoca contradicción alguna pues se elimina el componente cultural de la relación pero sí, por supuesto la injusticia, inequidad y desigualdad con los pueblos indígenas es evidente. En 1990, donde se la perspectiva integracionista se descarta, se dirige hacia hacia la diversidad cultural y la inercia de las políticas gubernamentales en la adopción del sistema neoliberal llevado a cabo abiertamente desde 1988 se contrapone ante la postura del acuerdo 169, lo que podría considerarse una razón del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional cuatro años después.

Resultado de imagen para movimiento zapatista

Foto: Blog de Martorano

Ante tal hecho, el gobierno mexicano lleva a cabo una serie de acciones para paliar o ajustar en gran medida las exigencias del Movimiento Zapatista instrumentando en 2001, los puntos del Acuerdo 169 en la legislación mexicana sin exito pues excluye algunos puntos fundamentales que implicaría que México considerara a los pueblos indígenas como sujetos de derecho y no de interés público, además que desde el modelo económico actual neoliberal no es conveniente debido a que incluye el derecho al territorio, a la gobernanza, entre muchas otros provocando conflictos que hasta finales de 2017 alcanzan los 335. Es evidente, México a través de sus políticas públicas y su idiosincracia permeada por la cultura occidental no ha logrado resolver la relación con los pueblos indígenas en la actualidad como desde hace 500 años.

Fuentes de consulta 

José Daniel Guerrero Gálvez es estudiante de pedagogía del SUAyED de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.

El antagonismo histórico entre Pueblos Indígenas y Occidente

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por José Daniel Guerrero

En el Museo Nacional de Historia en la Ciudad de México se encuentra un Mural que fue titulado por Jorge González Camarena, su autor, como La Conquista y a su muerte se le renombró como La Fusión de dos Culturas. Una obra icónica que, para muchos representa el más elevado grado de nuestra cultura nacional: el mestizaje; pero es interesante, en el trasfondo, observar la evidente contradicción que existe entre ambos nombres y la conformación de lo mexicano inclusive en la misma obra donde se destaca en el lado que se ubica el soldado español un vacío de elementos en contraposición con el lado del guerrero indígena el que se destacan estándartes, penachos y otros elementos culturales. Es evidente que se habla de dos culturas pero no de una fusión pues no hubo unión de intereses, lejos de la realidad, los hechos determinan una conquista a pesar de la opinión contraria de muchos.

Resultado de imagen para mural la conquista gonzalez camarena

Foto: Pinterest, La Conquista, González Camarena

Las contradicciones culturales son constantes en la Historia de Humanidad que se manifiestan en diferentes grados de violencia, en América no fue la excepción con el encuentro entre los pueblos indígenas y la cultura occidental. Aunque antes de la llegada de los europeos al continente, existía una dominación entre pueblos, estos compartían con diferencias mínimas, una misma cosmovisión y cosmogonía, muy diferentes al de los recien llegados de ultramar y al enfrentarse, derivó en acontecimientos que la historia muestra a lo largo de casi 500 años, conflictos que no han cesado, son latentes y manifiestos hasta nuestros días, algunos en el caso de México, son la separación en dos Repúblicas, la de indígenas y de españoles en la Colonia; la erección del Estado Independiente de Yucatán y la Guerra de Castas en el siglo XIX; la Guerra de Revolución a inicios del Siglo XX donde la participación activa de los indígenas fue muy significativa a través de La Bola y; el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) muy cerca de comenzar el Siglo XXI. Cada uno de estos acontecimientos evidencian que el antagonismo persiste en el tiempo.

A pesar que la evolución del pensamiento occidental ha permitido a través de los Derechos Humanos la posibilidad de resolver el conflicto con los pueblos originarios, este mismo se contradice internamente a través del modelo económico, político y social que determinan su dominación a través del proceso de occidentalización ya que la relación con los indígenas no sólo se presenta a través de políticas públicas, se encuentra en la cotidianidad donde hay una contradicción de fondo, ideológica, social, cultural, cosmogónica entre indígenas y la cultura occidental que se manifiestan a través de los estereotipos, los prejuicios y la discriminación derivadas de sus diferentes cosmovisiones.

Si esta última, con su modelo capitalista cede, la hegemonía del sistema se verá en peligro junto con sus comodidades y bienestar disfrazados mientras la inequidad, la desigualdad, la injusticia, la pobreza lo alimentan; así, occidentalizar a través del consumismo, el presentismo y el individualismo colocan a las culturas indígenas en un estado de floclore, minimizando o descartando sus aportaciones, a razón de su cosmovisión, en temas como la ecología, la medicina, economía hasta en sus formas de organización porque no cumplen con los propósitos de la otra visión del Mundo, la occidental, seductora y hasta ahora infalible, fundamentada en la ganancia y mientras no se reflexione de forma activa la propia cultura y la de los otros, el conflicto continuará.


José Daniel Guerrero Gálvez es estudiante de pedagogía del SUAyED de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.

Educar lo invisible

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Daniela Esquivel

Cercana al tiempo de culminar el bachillerato tuve la oportunidad de viajar al municipio de Las Margaritas en Chiapas y visitar algunas comunidades de la zona montañosa.

Había una efervescencia sobre el zapatismo, una euforia de “indigenismo” y un halo de curiosidad por ese sur que se exponía con sus venas abiertas.

La atmósfera estaba permeada de necesidad de comprender ese mundo que siendo el nuestro, habíamos ignorado.

Absolutamente nada de lo que había pensado que haría fue hecho.

Ni las crayolas, monografías, cartulinas, pegamento y cuánto material de papelería llevado a aquellas escuelitas populares (nombradas así en la comunidad)  servirían de batiscafo para las aguas profundas donde habría de descender.

La imagen puede contener: 3 personas

Foto: Escuelita Popular comunidad de Belen, las Margatitas, Chiapas

¿Qué sabía de la educación indígena?

Nada. Que es lo mismo que muchos funcionarios durante años y actualmente, saben del tema.

Hoy, más de quince años después, tengo la facultad de reconocer que aquello que viví en las comunidades indígenas de la zona pinada de Las Margaritas, es lo más auténtico y cercano a lo que considero es lo más notable de la educación indígena; una formación que nace de la identidad del origen, del reconocimiento de la raíz proveniente, de asumirse un pueblo con desventajas sociales pero con fortalezas sustentadas en la cohesión comunitaria. La asunción de una educación que fortalezca y dignifique a los miembros de la comunidad misma.

La educación indígena que yo viví y en la que yo creo, dista mucho de ser la cuantificada por instituciones como el INEGI, por ejemplo, que tienen como eje central las estadísticas exhibitorias de analfabetismo.

La imagen puede contener: 1 persona

Escuela Comunitaria, Comunidad de Belen, las Margaritas, Chiapas

Las políticas educativas de nuestro sistema gubernamental (sea del partido que sea) carecen de una mirada profunda a los medios de organización de los pueblos originarios; se muestran incapaces de reconocer y apoyar las iniciativas existentes que la educación popular indígena puede alcanzar a través de sus conocimientos y herramientas, siendo absolutamente responsables del curso de su camino educativo.

La visión paternalista y colonial sigue permeando las posturas oficialistas.

Siguen siendo los que como yo, en aquél entonces, quieren “ayudar” con crayolas y plumones.

Se insiste en formar a “Líderes de educación comunitaria”, como promueve CONAFE desde su portal de internet.

Lo invisible es aquello que el Estado se rehúsa a reconocer y valorar: la educación indígena debe nacer desde el seno mismo de las comunidades, respetándola, fortaleciéndola y sobre todo reconociéndola.

Pretender “educar” lo que se niegan a mirar.

Es este brevísimo testimonio una invitación a una mirada profunda.

Una invitación para comenzar a ver desde sus ojos y no con nuestra impuesta visión.

Una invitación a conocer que existe otra educación posible.


Por Daniela Esquivel es licenciada en Literatura Dramática y Teatro por la Facultad de Fliosofìa y Letras de la UNAM, y maestrante en Educación y Docencia en UTEL

Columna / Historias de Luna-¿Quién deja de aprender el indígena o nosotros?

Tiempo de lectura: 2 minutos

Hola, ¿cómo estás?

Hace poco preguntaba por los niños que trabajan en la calle y no asisten a la escuela, recuerdo que no aceptaba esto ya que todos los niños tenemos el derecho de asistir a clases y de aprender, ahora me encuentro que no solamente no asisten por falta de dinero o de tiempo, sino porque las escuelas de la ciudad no cuentan con programas y profesores capacitados para atender a todos los niños.

Algunos de ellos son los indígenas que no hablan español, hace poco conocí a un niño que vende muñequitas y bolsos con su mamá afuera de una iglesia, ellos son indígenas y casi no hablan español, apenas se dan a entender para decir cuánto es lo que cuestan sus productos; vinieron a la ciudad para poder vender sus artesanías y ganar un poco de dinero, pero él no puede asistir a la escuela porque los profesores no hablan su lengua y no pueden enfocarse solo en él durante la clase.

Me quede pensando que ha de ser muy triste no poderte comunicar con los demás, y peor aún no poder transmitir todo lo que sabes, por qué te digo esto, me puse a ver mis libros de la escuela y es muy poco lo que explica de los indígenas, apenas menciona el náhuatl, no explica la belleza de las lenguas que parece que cantan cuando las hablan, no menciona la tradición de las artesanías, no nos cuentan cómo es la vida en las comunidades, ni nos enseñan la importancia de estas culturas.

Vivimos una gran falta de educación indígena en la ciudad, donde él no puede estudiar ni aprender y nosotros nos perdemos la oportunidad de aprender de ellos.

Neoliberales vs. Diversidad Cultural.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Por: Aracelí Lugo Cruz

¿Políticas educativas equitativas?

El sistema educativo de nuestro país debe tener presente que la función de la educación es entretejer a la sociedad para trabajar con unidad en sentido democrático, y no aumentar las diferencias, como ha sucedido con anterioridad. En la actualidad la política neoliberal separa la educación en ricos y pobres, en escuelas públicas y privadas; además se ha incluido una nueva división, la educación Indígena.

Con esta separación nos preguntamos: ¿Dónde quedó la finalidad de la educación que establece beneficios para todos por igual y no los separa en expresiones distintas?

Como podemos observar, la educación indígena se encuentra en un momento histórico y difícil; en el cual, las políticas neoliberales quieren construir una sociedad homogénea; en donde la diversidad de lengua y cultura implica (aunque no lo reconocen en su discurso) un obstáculo y no una oportunidad para alcanzar el objetivo de una educación democrática. Al respecto, las políticas educativas buscan alinear y no aprovechan la riqueza cultural que nos caracteriza, y que de tomarse en cuenta crearía nuevos horizontes educativos que se encarguen de enaltecer nuestra cultura, y no sólo (como se pretende) dejarlo en lo retrospectivo.

Resultado de imagen para Escuela y Diversidad Cultural

Foto: webnode

Recuperando la identidad cultural

La escuela es para todos y nos permite crear unidad y libertad entre los seres humanos; para mejorar nuestra vida dentro de la sociedad. Entonces, si es para todos. ¿Por qué tenemos que utilizar una serie de vocablos que ensanchan, en vez de disminuir, las brechas sociales?

La educación hace referencia a “Nacionalidades Históricas” (Torres, 2019:31) es decir, identidad cultural. Lo cual, para la política de control, presenta una serie de  inconvenientes al momento de construir el currículo nacional, aquel que busca regular y alinear a los individuos.

El discurso político habla de igualdad y equidad, la verdad es que esto no sucede y menos cuando observamos que se lacera la riqueza cultural con el propósito de “modernizar” o “colonizar” a la población acorde a los objetivos neoliberales.

Todos aprendemos de todos; por ello debemos exigir el respeto de nuestra identidad, la lengua, la cultura y nuestras tradiciones, aquellas que nos han formado; dejar de verla con lentes neoliberales que lo subrayan como la representación de un pasado que no se puede incorporar a un mundo globalizado. Esta visión divide, de nuevo, a la población en subgrupos, no debe ser educación indígena sino educación para los Mexicanos.

Fuentes de consulta

  • Torres, J. (2019) Políticas Educativas y construcción de personalidades neoliberales y neocolonistas. Madrid, España: Morata.

 

Columna / Educar-nos – Doble discurso

Tiempo de lectura: 2 minutos

En el mundo actual, donde abundan los discursos sobre el respeto a los pueblos originarios y a la difusión de sus culturas, como consumidores constantemente menospreciamos su trabajo artesanal, ese arte que es único e invaluable; con el simple hecho de regatear el precio de algún producto elaborado por indígenas se resta valor a su habilidad, su tiempo, experiencia y gran labor por conservar lo poco o mucho que queda de sus respectivos grupos étnicos.

En gran contradicción y por poner un ejemplo, cuando alguna marca internacional o de regular prestigio ofrece ropa con diseños indígenas sin dudarlo se paga el costo establecido, sin caer en la cuenta que esos diseños no son propios de la marca, que no pagan algún tipo de derechos de autor y  mucho menos dan reconocimiento al grupo del cual están tomando los diseños. A esto se le ha denominado apropiación cultural, para algunos esto es un hecho sin importancia o lo justifican so pretexto que de alguna manera se promueve la cultura indígena. Para otros, es un plagio a todas luces y lun abuso la mercantilización de simbolismos con un profundo significado ancestral; con esto se derrumba el argumento de promoción.

Estimado lector, lo invito a revalorar sus raíces, a portar con orgullo alguna prenda hecha por manos indígenas, a educar-nos y convertirnos en consumidores responsables de productos locales, ser promotores de la riqueza cultural de su país de origen, a dar visibilidad a las minorías olvidadas de las que tenemos tanto que aprender.

 

La Educación Indigena en la 4T

Tiempo de lectura: 3 minutosPor Francisco Javier Estrada Herrera

El contexto

En el marco de la discusión de la “nueva” reforma educativa, uno de los temas centrales es la equidad, en principio, la iniciativa de reforma contempla la intención de hacer más equitativa la educación, la propuesta de lo que sería el art. 3º, en su fracción III, inciso e) menciona que:

La educación será equitativa, el Estado aplicará una política educativa incluyente, adecuada a la diversidad cultural, y étnica, a fin de combatir las desigualdades sociales, de género y regionales.  Incluirá la educación indígena, respetando y preservando su patrimonio histórico y cultural. En las zonas con población indígena se asegurará la impartición de educación bilingüe y bicultural para todos los educandos” (Gaceta parlamentaria, 2018).

El Secretario de Educación, Esteban Moctezuma resaltó en su exposición el enfoque con carácter regionalizado, pluricultural y pluriétnico, así como el impulso a la educación de los pueblos indígenas y sus lenguas (Proceso, 2019). Una de las críticas recurrentes al sistema educativo mexicano es la homogeneidad de sus políticas, lo que genera que los métodos, contenidos y formación sean poco adecuados a las características particulares de cada región, no pocos especialistas han criticado la falta de programas educativos adecuados al entorno, físico, económico y social de los estudiantes.

El panorama actual

En este contexto, la propuesta parece atinada, el qué parece muy claro, habría que revisar el cómo para saber si se trata de una buena alternativa. Una de las características para medir la calidad de la educación es la adaptabilidad, se refiere a la obligación de ajustar la educación al interés superior de cada niño y niña (Tomasevski, 2005), en México sucede lo contrario. Las carencias son numerosas, tradicionalmente la educación indígena ha sido excluida y marginada.

El diagnóstico no es nuevo, el informe del INEE entregado en 2012 al Senado, mostraba las deficiencias del sistema educativo nacional, y hacía mención de que los malos resultados llegaban a triplicarse en las comunidades indígenas (INEE, 2012), sin dejar de mencionar la falta de maestros en escuelas que se ven obligadas a optar por esquemas multigrado; del mismo modo, la inversión en infraestructura se focaliza en poblaciones urbanas, el criterio para la asignación de los recursos es cuantitativo, a mayor cantidad de estudiantes mayor inversión, esto deja pocas posibilidades para las escuelas indígenas.  

Resultado de imagen para 4T y educación indigena

Andrés López Obrador, presidente de México y Estéban Moctezuma, secretario de Educación Pública. Foto: Reporte Índigo.

La nueva Reforma

La iniciativa de reforma educativa del actual gobierno representa una ventana de oportunidad para abatir el rezago histórico de este sector de la sociedad, es alentadora la intención de disminuir la inequidad, esto debería reflejarse en mayor inversión hacia la educación indígena, infraestructura, recursos humanos, planes y programas de estudio regionalizados, adecuados a las necesidades particulares de cada región, entre otros aspectos, lo que permitiría aliviar en cierta medida problemas de índole social que aquejan a las poblaciones indígenas: migración, inseguridad, violencia intrafamiliar, embarazos en adolescentes, alcoholismo, consumo de estupefacientes, cooptación de los jóvenes por parte del crimen organizado, etc. Algo que suena muy congruente con el discurso del nuevo gobierno.

 

Fuentes de consulta


Francisco Javier Estrada Herrera, Licenciado en ciencias Políticas y Administración Pública, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM

 

Columna / En busca de Prometeo / Prometeo y Quetzalcóatl

Tiempo de lectura: 2 minutos

La tecnología es uno de los productos humanos que dependiendo de su grado de sofisticación determinan el nivel de desarrollo que tiene un grupo humano, pueblo, sociedad o civilización según sea el contexto; sin embargo, estos no viven aislados unos de otros y cuando se encuentran, se presenta una relación intercultural que puede tomar diversos matices enfrentando una transformación del Mundo bajo una ética determinada por su propia cosmovisión; así que el uso de la tecnología en la visión de una cultura determinará el impacto que pueda tener en la naturaleza y en todos los ámbitos humanos además que parte de esta, la de más bajo desarrollo, será absorbida en el mejor de los casos y gran parte de ella sino es que toda, destruída por la cultura de tecnología más avanzada en procesos de conversión, dominación y aculturación donde sólo sobrevivirán trazas de conocimiento tecnológico fragmentados. Ejemplo, son las culturas preshispánicas y la cultura occidental en el momento de su encuentro, es evidente las diferencias entre éstas, mientras la primera tiene una relación con la naturaleza estrecha debido a su cosmogonía y con base en ello, la tecnología utilizada no es intrusiva pero sí de poco desarrollo; la segunda, ha fracturado esta relación lo que provoca un alto desarrollo de la misma pero literalmente genera una explotación de los recursos naturales al límite, sin el mínimo respeto por la naturaleza provocando un evidente e irrefutable desequilibrio ecológico.

En esta crisis ecológica occidental, donde la tecnología está presente como un factor de causa deberíamos reflexionar sobre su uso indiscriminado, mirar de nuevo a Prometeo y a sus homólogos en las culturas prehispánicas donde éstos muestran el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, entre el cuerpo físico que es instrumento y la espiritualidad que es vida, simbolismo recurrente ante lo que podría considerarse una fusión de dos culturas: el Prometeo-Quetzalcoatl.

Universidad Intercultural Indígena de Michoacán: símbolo de justicia social

Tiempo de lectura: 3 minutos

Resultado de imagen para Universidad Intercultural Indigena

Foto: Toltecayótl

Por Juan Baltazar Tinoco

a Universidad Intercultural Indígena de Michoacán por decreto se estableció el 11 de abril de 2006 durante la administración de Lázaro Cárdenas Batel con el objetivo de ofrecer opciones de educación superior a los indígenas y que sus egresados contribuyan al desarrollo de sus pueblos indígenas. Las carreras que se ofrecen son: Turismo Alternativo, Desarrollo Sustentable, Comunicación Intercultural, Lengua y Cultura, Arte y Patrimonio Cultural, Derecho con enfoque en Pluralismo Jurídico y la Ingeniería en Innovación Tecnológica Sustentable y Forestal Comunitaria, así como una maestría en Sustentabilidad para el Desarrollo Regional y algunos diplomados en los anteriores temas.

Inició sus actividades académicas en septiembre del 2007 en las instalaciones del Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL) en Pátzcuaro. Para el ciclo escolar 2008-2009 se comenzaron a impartir las clases en salones de la comunidad de Pichátaro, municipio de Tingambato; y desde el ciclo escolar 2009-2010, las clases se imparten en el campus Kanangio. Posteriormente se abrieron dos campus: el de la costa nahua y la zona oriente, para atender a las comunidades Nahua y Mazahua-Otomí. En el campus Kanangio está en funcionamiento un centro de idiomas. Además, que la UIIM tiene oficinas administrativas en la colonia Prados Verdes de Morelia y en la finca la Tsipekua en Pátzcuaro

Las ideas pedagógicas John Dewey son el alma constructiva del conocimiento y propuestas para ser establecidas en cómo se debe enseñar en la UIIM, definiéndola como instrumento de transformación y acción social. El método a emplear se fundamenta en el progreso donde el maestro al enseñar no sólo educa individuos, sino que contribuye a formar una vida social y justa, que se fundamenta en la experiencia y en la acción cuya finalidad está encaminada a la formación de ciudadanos aptos para la vida y transformadores de su realidad social.

La UIIM propone un programa de acompañamiento del estudiante a lo largo de toda su instancia y proceso de formación en la licenciatura que tiene como propósito evitar el abandono y deserción escolar. El acompañamiento implica el proceso transformador del individuo, y todo un sentido humanizante de compromiso disciplinar y desarrollo afectivo, moral y social con su comunidad.

La UIIM tiene como esencia un “[…] diálogo político sobre la lucha por la inclusión de jóvenes indígenas, quienes en su mayoría tienen múltiples dificultades para acceder y permanecer en cualquier nivel educativo” (Castro, 2005, p. 635). Por ello, cuenta con un sistema flexible de inscripción para las diferentes regiones indígenas del estado existe equidad y se evita a toda costa cualquier clase de elitismo, facilitando el acceso del estudiante indígena tomando en cuenta las barreras culturales y lingüísticas, de género, económicas y geográficas y su es atender las necesidades de la educación superior de los pueblos y comunidades indígenas del Estado, siempre desde una perspectiva multicultural integral y de género y atenta a las culturas, los sistemas normativos y las instituciones sociales comunitarias de los pueblos indígenas.

Resultado de imagen para Universidad Intercultural Indigena

Foto: purepecha.mx

La esencia espiritual de la UIIM como centro de enseñanza superior no constituye solamente un problema académico, ni un asunto de cultura, o de decisiones políticas, menos se trata sólo de un problema de hegemonías y costos de poder, sino que es un asunto de justicia, desarrollo social y solidaridad con nuestros ciudadanos indígenas, asimismo, incorporar a las comunidades indígenas a una educación intercultural es un símbolo de justicia social para quienes por muchos años han estado excluidos de los planes nacionales.

Fuentes de consulta:

Castro Robles, J. C. (2005). Reseña: La Universidad Indígena Intercultural de Michoacán: ideas para una universidad diferente de Juan Manuel Gutiérrez Vázquez. Ra Ximhai, Revista de Sociedad, Cultura y Desarrollo Sustentable (1), 3, 635-641, sept.-dic. México: Universidad Autónoma Indígena de México.

Información adicional:

Para mayor información respecto a la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán (UIIM) se puede consultar el siguiente link: https://uiim.edu.mx/index o el libro La universidad indígena intercultural de Michoacán: ideas para una universidad diferente del autor Juan Manuel Gutiérrez-Vázquez publicado en el año 2004.

CE: toner_20187@hotmail.com.


Juan Baltazar Tinoco, egresado de la Licenciatura en Sociología de la Educación Universidad Pedagógica Nacional

Columna / La Utopía del deber Ser – Del genoma a la tierra

Tiempo de lectura: 1 minuto

Recientemente salió en La Gaceta UNAM el análisis del genoma indígena mexicano, tarea sumamente compleja desde la selección de candidatos ya que somos una raza mayoritariamente mestiza. Encontrar individuos de raza pura de acuerdo a los parámetros de Mendel es sumamente complicado en un país colonizado.

Sin embargo, antes de la Conquista las culturas nativas americanas tenían su propia historia, organización y desarrollo científico. Incluso trabajando en sinergia respetuosa con la naturaleza, tema del que poco conocían en Europa. Entonces por qué esperamos la inclusión educativa de culturas indígenas cuando hemos subordinado sus conocimientos como alternativos si bien podrían ser ejes educativos.

Desde la Utopía de lo que debería ser necesitamos acercarnos a los saberes ancestrales con el mismo respeto que analizamos los descubrimientos de grandes universidades. Dar el mismo valor a las tradiciones eurocéntricas y a las nativo americanas.

La enorme riqueza de nuestro país se centra en la multiculturalidad, discriminar los conocimientos que de ahí emergen es cuestionar nuestro propio orígen.

No deberíamos hablar de educación indígena, sino de acceso libre a la educación sea cual sea su procedencia, pero predomina la educación validada hegemónica que subordina todo lo que no se produce dentro de sus estándares.

Tal vez si miramos desde su cosmogonía no seremos devorados por las necesidades creadas de la ideología neoliberal, tal vez podamos aprender a respetar nuestra Tierra. Ojalá la educación y las tradiciones indígenas lleguen a la educación formal.

 

Columna / La Tinta Maestra – Terrenos disparejos

Tiempo de lectura: 2 minutos

En alguna otra ocasión ya he compartido que durante un ciclo escolar, a comienzos de esta década fungí como instructor comunitario  para una delegación del CONAFE en Querétaro. En escenarios como tales, es imposible no adoptar un fraterno amor por la docencia y más, porque se juega un rol donde muchos jóvenes se exponen a sí mismos con tal de conseguir el propósito de llevar educación a lugares recónditos.

Para los jóvenes que se integran a esta labor no hay más garantía que el agradecimiento honesto de las comunidades pues sustituyen el deber de una responsabilidad que muchos quieren atender pero con pocas herramientas tanto profesionales como pedagógicas.

Hoy, les llaman Líderes para la Educación Comunitaria. Son jóvenes, en su mayoría con secundaria terminada y en el mejor de los escenarios con preparatoria concluida. Muchos de ellos son surgidos del mismo sistema de educación, comúnmente mixto, del CONAFE.

El ciclo educativo generacional

Con todas las limitaciones formativas que pueden tener, han logrado sacar adelante la educación de sus propias comunidades.  Cuando se tiene la edad para ingresar al preescolar, un adolescente vecino le instruirá a un pequeño que en unos 13 o 15 años más hará lo mismo por los nuevos pequeños de la comunidad.

Pero aprenden, y lo hacen muy bien. A pesar de no ser normalistas o pedagogos, enseñan, con regalías que ningún docente aceptaría y que muchas veces se terminan gastando en material didáctico… Pero así, sin más, es como muchos ponen el hombro, para sacar adelante a los más necesitados del país y lo están haciendo bien, porque ponen lo mejor que tienen para dar.

 

Compartir más que educar

Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Alejandra Vanegas Díaz

Cuando hablamos de Educación Indígena salta la idea de integrar a los pueblos originarios al sistema educativo nacional, se intenta ajustarlos a un traje que evidentemente no está hecho de acuerdo a sus necesidades específicas. Con programas que poco o en nada toman en cuenta las particularidades que tienen cada uno de estos grupos étnicos, el objetivo es integrarlos al mundo global, que sean competentes en el uso de las tecnologías y otros diversos ejes transversales que integran los currículos escolares.

Al realizar un análisis retrospectivo de los resultados que se han obtenido con este tipo de políticas, podemos ver que no han sido del todo adecuadas, ya que muchas escuelas indígenas no cuentan ni con lo más elemental para el desarrollo de la función educativa en esta obstinación por “modernizar la educación y que sea incluyente” nos olvidamos de la riqueza cultural indígena y su cosmogonía.

Por poner un ejemplo, en la selva Lacandona ubicada en el estado de Chiapas, México, podemos encontrar diversos ejemplos que bien se podrían difundir e integrar en los contenidos educativos. La etnia lacandona conserva un profundo respeto hacia la naturaleza, sabedores que pueden servirse de ella con medida y que deben retribuir lo que ella les da. Por ello, su agricultura es un tesoro que bien se debe compartir y llevar a la práctica ya que cuentan con un ciclo de siembra que les permite regenerar el suelo, lo que impide que se vuelvan suelos infértiles; cada temporada el producto que siembran le devuelve a la tierra los nutrientes perdidos en la cosecha anterior y así sucesivamente. Esta práctica bien puede ser aplicada en el resto del país y tal vez el mundo, con ello se mitigaría la deforestación y el cambio climático. Gracias a la Asociación Cultural Na Bolom ha dado seguimiento por veinte años a este particular tipo de siembra han verificado que las tierras de cultivo no se agotan como en otras regiones del estado.

Un ejemplo más nos lo ofrece la cultura Maya en el área médica. Las familias Mayas originarias practican al momento del alumbramiento un acompañamiento y participación total por parte del padre, el parto es asistido por una partera quien se coloca a espaldas de la mujer para recibir al recién nacido, en tanto el padre se coloca sentado de frente a la mujer, ella hincada para que en esta posición el hombre puede empujar con sus manos el vientre de la madre y así facilitar la labor.

Si bien el alumbramiento en casa ha incrementado en los últimos años en países europeos, el nivel de involucramiento de los hombres no se asemeja al de los Mayas.

Como estos ejemplos podemos encontrar muchos más desde la Sierra Taraumara con los Rarámuris, los Purépechas en Michoacán, los Mazahuas en el Estado de México hasta Chiapas con los Lacandones y Mayas.

Por qué obsesionarse con enseñar contenidos poco útiles a estas comunidades, sin dar voz y luz a su gran legado cultural, que en muchos casos son más amigables con el ser humano y con la naturaleza; tan avanzado que despiertan el interés de los extranjeros; integradores que desde sus inicios concibieron al hombre como un ser físico y espiritual, tendencia que ha cobrado fama a nivel internacional basada en diversas culturas ancestrales.

El fin de una verdadera educación sería integrar los diversos saberes del gran abanico cultural, con respeto a las costumbres y principalmente si han demostrado su efectividad. Es decir, diseñar currículos flexibles que consideren estas particularidades y buenas prácticas comprobadas por muchos años.

Fotografía tomada por Alejandra Vanegas en el Museo de Medicina Maya, San Cristobal de las Casas, Chiapas.

 

Alejandra Vanegas es pasante de la Licenciatura en Pedagogía del Sistema de Universidad Abierta y Educación a Distancia de la Facultad de Filosofía y Letras-UNAM